Del socialismo de Allende al de Lagos
Santiago, AFP
Cuando el líder socialista Ricardo Lagos asuma el próximo sábado la presidencia de Chile, Santiago y otras ciudades vivirán un clima de fiesta popular, como ocurrió hace 30 años, cuando Salvador Allende inició la «vía chilena al socialismo».
Allende y su coalición de la Unidad Popular, que integraba además al Partido Comunista, los radicales y otras corrientes de izquierda, triunfaron en las urnas electorales el 4 de setiembre de 1970, con el 36% de la votación en un comicio donde derrotaron a los candidatos de la derecha y la democracia cristiana.
Lagos y la Concertación Democrática, que encabezan el socialismo y la democracia cristiana, ahora unidos, triunfaron el pasado 16 de enero con el 51,31% de los votos, sobre el candidato derechista Joaquín Lavín.
Médico, parlamentario y luchador social, Allende se propuso «hacer la revolución dentro de la institucionalidad», y su primer paso en ese camino fue la nacionalización de las minas de cobre, principal riqueza del país, que durante tres décadas permanecieron bajo la explotación de compañías estadounidenses (Anaconda y Kennecott).
La propuesta fue consagrada por el Parlamento en pleno, mediante una reforma a la Constitución aprobada en forma unánime, el domingo 11 de julio de 1971.
En forma paralela, el Gobierno izquierdista estatizó las minas de carbón y los servicios telefónicos, al tiempo que intervino la administración de la banca e impulsó la reforma agraria, mediante la expropiación de grandes extensiones que pasaron a manos de los campesinos.
Pero el descontento de los empresarios estalló en octubre de 1972, con una paralización de camiones y otros medios de transporte, que se extendió a los médicos y otros gremios profesionales.
Sectores de ultraderecha llamaron a oponer una «resistencia civil» a comienzos de 1973, mientras atentados explosivos provocaban apagones y se sucedían las manifestaciones de protesta y de apoyo al presidente.
En medio de ese clima, el cardenal Raúl Silva Henríquez propició un diálogo entre el Gobierno y la Democracia Cristiana, que no prosperó, al tiempo que pidió «matar el odio, antes que el odio mate a Chile».
Un fallido intento de golpe militar causó conmoción en el país el 29 de junio de 1973, pero la sublevación del coronel Roberto Souper fue sofocada por las fuerzas leales bajo el mando del general Carlos Prats.
Un mes después, el 23 de agosto, Prats renunció a esa jefatura y al cargo de ministro del Interior y Allende puso al mando del Ejército al general Augusto Pinochet.
El ll de setiembre de 1973, Pinochet encabezó el golpe final, que culminó con el sucidio de Allende en el palacio presidencial de La Moneda, bombardeado por aviones de combate.
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