En Macedonia negocian la paz
Traduciendo estas presiones en cifras, la Unión Europea (UE) anunció en Bruselas que estaba dispuesta a entregar una ayuda de 50 millones de euros (43 millones de dólares) a Macedonia, a condición de que los partidos políticos alcancen un acuerdo, considerado el único medio de resolver el conflicto con la guerrilla albanesa.
Las primeras discusiones comenzaron el lunes en torno a los dos enviados –el europeo François Leotard y el estadounidense James Pardew–, teniendo como punto de partida las sugerencias realizadas por el abogado francés Robert Badinter, que plantea los grandes principios de una reforma de la Constitución y de un refuerzo de la democracia local.
Las negociaciones continuaron este martes con reuniones entre expertos internacionales, encargados de enmendar el texto después de las primeras observaciones de los líderes políticos, mientras que Leotard y Pardew seguían sus entrevistas con el presidente Boris Trajkovski y con el jefe del Partido Democrático de los Albaneses (DPA), Arben Xhaferi.
El lunes, los líderes del DPA y del Partido para la Democracia y la Prosperidad (PDP), el otro partido albanés en el gobierno, rechazaron en un primer momento –según la prensa macedonia– el proyecto, antes de aceptar abrir un debate bajo presión de los emisarios occidentales.
Las negociaciones se anuncian delicadas, ya que las sugerencias no responden a las reivindicaciones albanesas.
El texto sugiere el uso del albanés en las instituciones del Estado, pero no su consideración como segunda lengua oficial; igualmente promueve una votación por mayoría cualificada, pero no un consenso para las leyes de carácter cultural.
Los partidos macedonios se declaran en general de acuerdo con el proyecto. «Este texto es un buen punto de partida, a pesar de algunos matices que sin embargo no cuestionan nuestro compromiso», destaca la vicepresidenta y diputada del Partido Socialdemócrata (SDSM), Radmila Sekerinska.
«Quedan por dicutir pequeñas cosas», como el uso del albanés en el Parlamento, «que amenaza con hacer nuestra comunicación, ya difícil, todavía más complicada».
El partido nacionalista VMRO-Dpmne del primer ministro, Ljubco Georgievski, insistió en que «el carácter unitario del Estado debe ser preservado», mientras que los macedonios acusaron repetidamente a los partidos albaneses de querer crear una federación de dos territorios.
Loa avances políticos sobre las reformas reclamadas por la minoría albanesa de Macedonia son, junto al alto el fuego en vigor desde el viernes, la condición impuesta por la OTAN para un eventual despliegue de tropas que desarmarían a la guerrilla albanesa.
Pero la incertidumbre rodea a las condiciones impuestas por la guerrilla para entregar las armas, ya que los rebeldes quedaron oficialmente excluidos de las negociaciones con la OTAN sobre el repliegue, a finales de junio, de la localidad de Aracinovo y el posterior alto el fuego.
El Ministerio de Defensa señaló el martes que este alto el fuego era «globalmente respetado», pero detectó movimientos de tropas en el noroeste.*
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