Protestantes desfilaron en Ulster
HERVE AMORIC – PORTADOWN, GB, AFP
No se registraron incidentes violentos durante la marcha, la más peligrosa de la temporada de desfiles protestantes, si bien con frecuencia los ánimos se encienden por la noche.
Al caer la tarde, después de las plegarias y de los discursos apasionados ante la iglesia anglicana de Drumcree, el líder de la Orden de Orange pidió a los fieles que se dispersasen «con orgullo y dignidad».
Robert Saulters, Gran Maestro de la hermandad protestante, lamentó «la injusticia» que sufren los orangistas al no poder realizar una parte de su desfile por cuarto año consecutivo.
El domingo por la mañana, vestidos con el traje típico de la Orden, los orangistas desfilaron pacíficamente por el centro de Portadown hasta la iglesia anglicana de la Ascensión.
«Nuestra causa es justa», afirmó Saulters, que sin embargo se vio obligado por la tarde a admitir ante sus seguidores que «es una batalla que nos arriesgamos a no ganar hoy».
Al pie de la colina de Drumcree, una barrera militar sin precedentes bloqueaba el acceso de los protestantes al feudo católico de Garvaghy Road, opuesto a las marchas «triunfalistas» de la logia orangista.
Los dirigentes locales de la Orden de Orange, que en el pasado favorecieron las medidas radicales contra las autoridades, se esforzaron esta vez en calmar a la multitud, menos numerosa que en años precedentes.
«Me gustaría que esta manifestación fuese pacífica», subrayó Harold Gracey, líder de la logia de Portadown, de pie sobre un podio delante del cordón militar.
La Orden de Orange quería evitar que se le responsabilizase de una eventual repetición de la violencia de otros años, cuando una vez caída la noche las manifestaciones degeneraban sistemáticamente en disturbios que se propagaban al resto de Irlanda del Norte.
Los grupos armados lealistas, fieles a la corona británica, participaron también en la celebración, en la colina de Drumcree, para hacer patente su apoyo a la «causa» protestante.
«Espero que las manifestaciones sean pacíficas, pero la violencia paga», afirmó Stephen Clarke, un simpatizante llegado de Belfast que vestía una camiseta en la que pedía la liberación de Johnny Adair, jefe de una facción lealista radical que continúa utilizando las armas.
Por su parte, las fuerzas de seguridad estaban preparadas para toda eventualidad, llegando incluso a construir un «territorio de nadie» de 500 metros de largo por 100 metros de ancho rodeado de alambradas.
A la entrada del barrio católico, erigieron una pantalla metálica gigante sobre un puente «estratégico» para contener a los orangistas. Los demás accesos al feudo republicano estaban igualmente sellados con bloques de cemento, algunos rodeados de alambradas y defendidos por 3.000 policías y soldados.
«Garvaghy Road está en estado de sitio», anunciaba una pancarta en el lado católico.
Irlanda del Norte está sumida en una crisis política desde la dimisión, el 1º de julio, del ministro principal de la provincia, el protestante David Trimble, que hizo así patente su protesta por la falta de desarme del Ejército Republiano Irlandés (IRA).
El lunes y el martes se celebrarán negociaciones cerca de Birmingham (centro de Inglaterra) para abordar la crisis, con la participación de los primeros ministros británico e irlandés, Tony Blair y Bertie Ahern.*
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad