San Fermín: toros, alcohol, música y bailes
POR PATRICK FORT – PAMPLONA, ESPAÃA, AFP
El célebre «chupinazo» marcó a las 12h00 locales el comienzo de las fiestas, que se extenderán hasta el próximo 14 de julio en que los pamploneses entonarán el «pobre de mí», la tradicional canción con la que cada año clausuran estos siete días de diversión.
Fermín Tajadura, presidente del equipo de balonmano Portland-San Antonio, flamante campeón de la Copa de Europa de este deporte, fue el encargado de prender la mecha del cohete pirotécnico cuyo «chupinazo» (estallido) inició el delirio de los cientos de miles de pamploneses reunidos junto al ayuntamiento para asistir al comienzo de las fiestas.
Todos los años, el ritual diario de los «sanfermines» es el mismo.
Vestidos de blanco y con pañuelos rojos, centenares de jóvenes navarros, así como decenas de turistas amantes de las sensaciones extremas, correrán ante los toros animados por millares de espectadores, menos osados o más tranquilos, que jalearán a los valientes desde detrás de una doble barrera de madera.
El recorrido dura apenas unos tres minutos, pero ya ha costado la vida a trece personas y varias más han sido heridas de distinta consideración a lo largo de la historia de estas fiestas.
Una vez acabado el encierro, turistas y navarros, corren a los bares y restaurantes para comer y beber a pesar de la hora tan tempranera en que tienen lugar los encierros (hacia las 8h00 locales).
Los más tranquilos volverán después a sus camas, pero los más «juerguistas» intentarán seguir en la calle bailando y divirtiéndose, tratando de aguantar despiertos hasta el encierro de la mañana siguiente.
Muchos de ellos se caerán ebrios de fatiga, llegando a dormir en el suelo de alguna de las muchas calles dedicadas a la fiesta. El año pasado, una persona murió como consecuencia de un coma etílico, mientras que los servicios médicos, especializados en el tratamiento de problemas alcohólicos «patrullan» las calles de la ciudad recogiendo a los que peor están. Aunque la gran mayoría de los participantes vienen de regiones vecinas (País Vasco francés y español, así como de Barcelona o Madrid), los sanfermines siguen atrayendo a legiones de turistas anglosajones, amantes de las novelas de Ernest Hemingway. Incluso, un pasaje de «Fiesta» (The sun also rises) ha llevado a que la fuente de Santa Cecilia se convierta durante las fiestas en una zona en la que prácticamente sólo se habla inglés.
La fuente es también el lugar para un juego peligroso, que tiene lugar el primer día de fiesta y que consiste en lanzarse desde lo alto del monumento para probar la propia valentía y, de paso, comprobar la fiabilidad de los amigos, quienes, en teoría, deben recibir y amortiguar la caída del osado saltador. Tras una semana de orgía, Pamplona entonará el próximo 14 de julio el tradicional «Pobre de mí», marcando el fin de las fiesta.*
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad