Israel bombardeó objetivos en el Líbano
Mientras, israelíes y palestinos no se ponen de acuerdo sobre la fecha de inicio de la tregua.
Después de los incidentes, Israel lanzó una seria advertencia a Siria, a la que responsabilizó de los ataques del movimiento integrista chiíta Hezbolá en Líbano.
«Las actividades criminales del Hezbolá se hacen con el consentimiento de Siria y bajo su protección, ya que las fuerzas sirias están desplegadas en Líbano», indicó la presidencia del Consejo israelí en un comunicado.
La aviación israelí efectuó ayer un ataque contra una estación radar siria del valle de la Bekaa, en el este del Líbano, hiriendo a dos soldados sirios y a un recluta libanés.
Este ataque fue en represalia al del viernes del Hezbolá, apoyado por Irán y Siria, contra posiciones israelíes en el polémico sector de las granjas de Shebaa, en los confines de Siria, Israel y Líbano, hiriendo de gravedad a un soldado israelí.
En respuesta a la incursión aérea, el Hezbolá disparó en menos de media hora más de 80 obuses de mortero y cohetes contra una estación radar y otras tres posiciones israelíes en las granjas de Shebaa.
Israel, tras su retirada unilateral del sur de Líbano en mayo de 2000, sigue controlando el sector de las granjas de Shebaa, pero el Hezbolá reclama que esta zona sea restituida a Líbano.
Los ministros sirio y libanés de Relaciones Exteriores, Faruk al Shara y Mahmud Hammud, «se pusieron de acuerdo» este domingo sobre una respuesta a los ataques israelíes, informó la agencia oficial siria SANA.
La agencia señaló también que el secretario general de la Liga Arabe, Amr Mussa, llamó a Shara y «condenó» en nombre de la liga el ataque aéreo israelí del domingo.
Estados Unidos exhortó inmediatamente a «todas las partes a ejercer un máximo de contención» y a evitar «los actos de provocación».
Líbano decidió llevar la «nueva agresión israelí» ante el Consejo de Seguridad de la ONU, mientras que Siria denunció una «violación flagrante» del territorio libanés.
La tensión desatada en la frontera norte coincide con una querella entre palestinos e israelíes sobre el comienzo de la cuenta atrás de la semana de prueba de calma absoluta, a la que seguirá la aplicación de las recomendaciones del informe Mitchell.
El presidente palestino Yasser Arafat declaró el sábado por la noche en Gaza, a su regreso de Lisboa, que este período «comenzó el miércoles».
Pero el ministro israelí de Relaciones Exteriores, Shimon Peres, afirmó el domingo que correspondía al primer ministro israelí, Ariel Sharon, determinar la fecha de inicio de la semana de calma absoluta.
«Es inadmisible que Israel tenga semejante veto», declaró por su parte en El Cairo el ministro egipcio de Relaciones Exteriores, Ahmed Maher, agregando que este derecho dado al Estado hebreo era «inaceptable para los palestinos y Egipto».
Un calendario propuesto a israelíes y palestinos por el secretario de Estado norteamericano Colin Powell, durante su reciente gira por Oriente Medio, prevé un período de prueba de una semana de calma absoluta, al que seguirán seis semanas de calma y varios meses destinados a restablecer la confianza entre ambas partes, conforme a las recomendaciones del informe Mitchell.
Powell dio a entender que correspondía a Sharon fijar el comienzo.
El domingo continuaron los incidentes armados en los territorios, con la muerte de tres palestinos.
Dos miembros del brazo armado del Hamas, las Brigadas Ezzedin Al-Qassam, murieron en el norte de Cisjordania durante un enfrentamiento con una patrulla israelí.
El movimiento islamita radical prometió «vengarlos y proseguir la lucha armada».
Un tercer palestino, herido el viernes en la Franja de Gaza, falleció, de modo que el número de víctimas mortales asciende a 630, entre ellas 494 palestinos y 117 israelíes, desde el comienzo de la Intifada (revuelta) el pasado 28 de setiembre.*
Compartí tu opinión con toda la comunidad