El ex dictador partirá a su casa de campo

Pinochet desaparece de la escena

Pinochet llegó el viernes pasado desde Londres luego que el ministro Jack Straw, después de 503 días de arresto, no autorizara su extradición a España en consideración a su «precario» estado de salud.

Empero todo el mundo vio a un Pinochet no tan «precario» en la efusiva bienvenida que le dio el Ejército, causando una polémica política y fisuras entre las Fuerzas Armadas y el gobierno.

Pero el mismo Pinochet, senador vitalicio desde 1998, quiere bajarle el perfil a su regreso a Chile y no asistirá, el próximo sábado, a la ceremonia en que el socialista Ricardo Lagos recibirá la presidencia de la república de su aliado político, el democristiano Eduardo Frei.

También se afirma que Pinochet viajaría en breve hasta su residencia campestre de Bucalemu, a 150 kilómetros de Santiago, quitando presión en el ambiente capitalino sobre sus actividades.

En tanto se tramita su desafuero parlamentario ante la Corte de Apelaciones, lo cual puede demorarse entre 4 y 6 semanas, y cuyo fallo, sea cual sea, puede ser apelado ante la Corte Suprema de Justicia.

Para Andrés Benítez, director del diario Las Ultimas Noticias, perteneciente a la influyente cadena periodística El Mercurio, el tema de Pinochet ya es un «un guión gastado y aburrido para partidarios y detractores del anciano general».

Además el guión, escribe, «tiene el defecto de que el único protagonista –Pinochet– no habla y caemos en el juego de aquellos que dicen que estuvieron con él».

Las Ultimas Noticias acusa que en la familia de Pinochet existen «fisuras» porque el primogénito, que también se llama Augusto, pretende «sacar provecho público del desenlace de la detención» en Londres del ex general, de 84 años.

El diario recuerda que, en 1988, Augusto Pinochet hijo afirmó que las «órdenes que impartió su padre para ejecutar personas fueron justas, pues se trataban de bestias».

Pero el tema de Pinochet, y así lo dicen «off the record» los políticos, seguirá pendiente en la sociedad chilena que ha mostrado que sigue dividida entre dos bandos.

Por uno, los que quieren olvidar y mirar al futuro dejando atrás el pasado y, por el otro, aquellos que quieren que se reconozca que los crímenes cometidos bajo la dictadura fueron un capitulo deleznable y que no puede olvidarse porque no se puede volver a repetir.

Para el futuro presidente Lagos, el desafío no es menor, más allá de que esté o no el ex dictador en su asunción, y así lo ha dejado entrever en sus declaraciones.

Si bien Lagos afirmó que «Pinochet no está en condiciones de perturbar un ritual democrático», el ministro Secretario General de Gobierno, Carlos Mladinic, dijo que la presencia del anciano ex dictador en la ceremonia «sería de pésimo gusto».

Ello por la anunciada venida a esos actos de numerosos gobernantes de América y de Europa, y por la amenaza de parlamentarios oficialistas de ausentarse de la ceremonia.

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