Los escándalos de los cuatro años laboristas
Londres, AFP
1º de mayo de 1997. Elección de Tony Blair. El nuevo Primer ministro promete ser «más que puro» en su forma de gobernar.
3 de agosto de 1997. Todavía no se ha franqueado el umbral de los 100 días en el poder cuando un primer escándalo sacude al gobierno. El ministro de Relaciones Exteriores Robin Cook pone fin a 28 años de matrimonio con su esposa Margaret en condiciones extraordinarias.
La pareja se dirige al aeropuerto cuando suena el teléfono del ministro. Es Downing Street informándole que la prensa se dispone a publicar los detalles de su relación con su secretaria e instándole a elegir.
Robin Cook obedece y anunca a su mujer, al llegar al aeropuerto, que anula las vacaciones y la deja.
El episodio es publicado por la prensa. Margaret se venga tratando a su «ex» de ex alcohólico depresivo en un libro. El intenta salvar las apariencias casándose con Gaynor, su amante.
En el otoño de 1997 es todo el gobierno el que tiembla. Apenas elegidos los laboristas, prometen prohibir la publicidad de tabaco en la Fórmula Uno, pero se retractan unos meses más tarde.
La prensa revela entonces que Bernie Ecclestone, una de las grandes personalidades de Fórmula Uno, acaba de donar un millón de libras a… los laboristas. El año concluye con el caso del hijo adolescente del ministro de Interior Jack Straw. El joven propone vender algunos gramos de cannabis a… un periodista de un diario popular.
Sin embargo, el ministro Jack Straw mitiga el escándalo acompañando a su hijo a la comisaría para que se entregue. El honor está a salvo.
Durante el 1998 tres ministros dejan el gobierno en sólo tres meses. El secretario de Estado para Gales, Ron Davies, dimite tras haber sido agredido en plena noche cuando erraba por un parque de Londres, lugar de encuentros homosexuales efímeros. Hablará de «un momento de locura».
Dos meses más tarde la prensa revela que el secretario de Estado del Tesoro, el multimillonario Geoffrey Robinson, prestó 373.000 libras (unos 550.000 dólares) a su colega, Peter Mandelson, ministro de Industria y de Comercio, para comprarse una bonita casa en un barrio elegante de Londres. Los dos hombres renuncian. Otro escándalo fue generado por la llamada «Cúpula del milenio». Cerca de 1.000 millones de libras (1.300 millones de dólares) fueron invertidos en este inmenso centro de diversión cultural con motivo del nuevo milenio, que se convirtió en un fracaso popular: 6,5 millones de visitantes, contra los 12 millones previstos.
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