Violencia política y globalización
Londres y Washington, ANSA
En los capítulos sobre América Latina, la organización señala un preocupante agravamiento del conflicto en Colombia, nuevas denuncias sobre violencia policial y torturas en las cárceles de Brasil y represión de los disidentes en Cuba.
El informe anual presentado hoy en Londres y en Washington por la organización defensora de los derechos humanos cubre los sucesos ocurridos entre enero y diciembre del 2000 e indica «un notable aumento en el número de países en los que se cometieron homicidios por motivos políticos», un total de 61 naciones que marca un aumento del 69 por ciento respecto del año anterior.
La tortura, dice el reporte, sigue siendo una práctica «muy extendida» y alcanza a 125 países en todo el mundo.
En cambio, «el número de ‘desapariciones’ se redujo ligeramente», agrega el informe, que señala casos de este tipo en 30 naciones.
A pesar de esta tendencia, más de 300 «desapariciones» se registraron en Colombia, dijo Amnesty, que reporta también más de 4.000 homicidios políticos, unos 1.500 secuestros a manos de grupos armados «y aproximadamente 300.000 desplazados internos» en ese país sudamericano.
La violencia en las cárceles de Brasil volvió a ser tema principal del capítulo para América Latina del informe anual de Amnesty. Según el reporte, «en las comisarías, prisiones y centros de detención para menores de todo Brasil siguió practicándose de forma sistemática la tortura».
«El gobierno de Cuba –dijo Amnesty– continuó reprimiendo a individuos y grupos que ejercían pacíficamente su derecho a la libertad de expresión».
Un luz de esperanza «se llegó a albergar» en Perú y en México gracias a los cambios de regímenes políticos, afirmó la organización de derechos humanos en referencia a la caída del gobierno de Alberto Fujimori y el llamado a elecciones en el país sudamericano y a la salida del poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la nación norteamericana después de 70 años en el poder.
Sin embargo, «aunque el presidente Vicente Fox, en México, y el presidente interino Valentín Paniagua, en Perú, mejoraron la protección» de los derechos humanos, «la violencia política ha persistido y la impunidad ha seguido siendo la norma» para las violaciones de esos derechos cometidas en el pasado.
La mirada de Amnistía, que acaba de cumplir 40 años de existencia, se centró en este reporte sobre el fenómeno de la globalización económica.
Este proceso, señaló Pierre Sané, secretario general de Amnistía, «trajo una indudable enorme expansión económica» que lleva hacia «un mundo más rico que nunca».
Sin embargo, advirtió el dirigente humanitario, «la globalización trajo también volatilidad e inestabilidad económica», cuyos efectos son, entre otros, recortes en los programas estatales para proteger a los más pobres.
«La globalización viene acompañada de deuda y pobreza», agregó Sané, quien afirmó que «la desregulación, las privatizaciones y el desmantelamiento del Estado benefactor llevaron a la ampliación de las desigualdades en muchos países».
En el informe, Amnistía reiteró su llamado contra la aplicación de la pena de muerte, señalando en especial a Estados Unidos.
La organización humanitaria acusó a Washington de haber renunciado a su papel global de líder en materia de derechos humanos. «El uso continuo de la pena de muerte es un nuevo ejemplo del fracaso del liderazgo en el terreno de los derechos humanos», señaló el informe.
Por ello, «no es asombroso que Estados Unidos haya sido expulsado de la comisión de derechos humanos de las Naciones Unidas», dijo hoy el director de la sección estadounidense de Amnistía, William Schultz.
«Esta derrota fue precipitada en parte por la cada vez menor influencia estadounidense en el mundo y por el doble estándar puesto en práctica por las distintas administraciones y por el Congreso estadounidense», agregó.
A causa de la pena de muerte –agregó Schultz– Estados Unidos «está en el mismo vergonzoso club al que pertenecen China, Irán y Arabia Saudita», los cuatro países donde se ejecuta el 88 por ciento de todas las penas de muerte en el mundo.
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