Análisis Internacional

Francia: la izquierda y sus contradicciones

Por Guillermo Israel

 

La polémica actual es motivada, según las agencias, por la oposición del Partido Comunista (PCF) de votar una ley sobre «despidos fáciles», defendida por los socialistas y su premier ministro Lionel Jospin, que aseguraría grandes ventajas a los empresarios y engrosaría aún más el número ya muy elevado de desocupados.

Robert Hue, secretario nacional del PCF, habló muy claro en un reciente reportaje, de los problemas que enfrenta hoy la izquierda gobernante, al señalar, ante todo, lo positivo de la coalición, que obtuvo grandes conquistas sociales con leyes como por ejemplo la semana de 35 horas, para paliar la gran desocupación. Hue no rehuyó reconocer que los resultados de las recientes elecciones comunales son índice cierto de que muchos trabajadores opinan que la política del gobierno no es bastante izquierdista y que son insuficientes los resultados de su gestión para los trabajadores y el pueblo. La conclusión es, según Hue, no dejar de integrar el gobierno, pero poner mucho más énfasis en la consecuente defensa de las demandas sociales. A eso responde, seguramente, la oposición del PCF de votar la ley de despidos fáciles, que perjudicaría sin duda a los trabajadores y beneficiaría a los empresarios.

 

Unidad y lucha en la coalición

La formación del gobierno de la «Izquierda Plural» respondió en 1997 a la posibilidad cierta de desplazar a la derecha y encarar un programa de soluciones mínimas para la mayoría de los franceses. Sin los comunistas no se alcanzaba la necesaria mayoría para formar gobierno. Hue expuso en la mencionada interview dónde radican las divergencias con los socialistas, que son la mayoría de la coalición. «La socialdemocracia quiere amoldar la sociedad al capitalismo globalizado. No cuestiona el sistema, sólo quiere limitar sus excesos». Mientas el PCF, afirma su secretario, quiere cambios estructurales, enfrenta al capitalismo globalizado, brega por una sociedad de justicia social para los franceses, donde no dominen los mercados financieros, sino sean defendidos los derechos de la mayoría a una vida con trabajo, salud y bienestar asegurados.

Francia sufre, al igual que otros países, una profunda crisis de representación política de partidos y del sistema político. Esto es particularmente grave entre la joven generación, que ve con desdén a los políticos, no cree en ellos y sus organizaciones, porque no los ve decididos a cambiar y a luchar contra el actual amoldamiento al neoliberalismo, dominante en la política francesa.

Como suele suceder, los medios hablan, en el caso que nos ocupa, de «derrumbe de la imagen del gobierno y crisis», cayendo en cierto sensacionalismo. Lo real parece ser, que a pesar de las posiciones encontradas, prevalece el mantenimiento de la coalición de la «Izquierda Plural», y como manifestó el presidente del grupo comunista en la Asamblea, Alain Bouquet, no se hará ningún «psicodrama» respecto de la ley propuesta y su rechazo por los diputados comunistas. Además los acuerdos de gobierno les imponen a las partes integrantes, solamente aprobar en el Parlamento el presupuesto nacional. Por otro lado, el propio Hue declaró que su partido no piensa dejar la coalición, mientras los afiliados de su partido estén de acuerdo en asumir responsabilidades de gobierno.

Esta postura, recalcó el dirigente del PCF, no impide para nada, que en el futuro se preste aún mayor atención política y organizativa a la temática social y a la lucha por las reivindicaciones populares.

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