Una campaña electoral británica muy aburrida
Londres, ANSA
El último sondeo, publicado por el diario The Guardian y realizado por ICM –que suele dar a los laboristas un porcentaje menor que otras encuestas–, otorgó al partido del gobierno una ventaja de 19 puntos, seis más de lo que hace una semana atrás indicaba la misma empresa.
Según los datos de ICM, los laboristas obtienen un 47 por ciento de los votos (dos puntos más que hace una semana) y los tories el 28 por ciento (cuatro menos), mientras que los liberal demócratas permanecen invariables con un 17 por ciento en la intención de voto.
Pese a que el principal partido de la oposición insistió en que todavía puede ganar en las urnas el próximo 7 de junio, con pronósticos tan rotundos, el desinterés sigue reinando entre el electorado británico.
Además, los dos principales partidos, agotados los pocos tópicos electorales en los que pueden diferenciarse (impuestos, inmigración, Europa), recurrieron en las últimas horas a los mutuos ataques y a acusarse recíprocamente de no tener nada que decir.
En ese marco, los laboristas lanzaron anoche un afiche en el que se ve un fotomontaje con el rostro de William Hague, líder del Partido Tory, con el cabello y los pendientes de la ex ministra conservadora Margaret Thatcher y con el lema «Sal y vota o ellos regresarán». El portavoz de Blair, Alastair Campbell, justificó el ataque personal contra Hague explicando que busca destacar que el líder de la oposición no tiene una visión propia y es un «heredero del thatcherismo».
El candidato liberal demócrata, Charles Kennedy, calificó de «trivial» al afiche, mientras que el también ex primer ministro tory John Major salió en defensa de su sucesor al frente del partido al señalar que era «infantil» y «banal» y acusó a Blair de querer desviar la atención de los electores. «Su principal habilidad es tomar la verdad y tergiversarla más allá de cualquier significado aceptable», denunció Major.
Hague contraatacó con otro afiche en el que aparece un puño con unos nudillos de hierro con la palabra «Impuestos» y el eslogan «Los laboristas te golpearán duro».
El poster alude claramente al puñetazo que propinó hace dos semanas el vicepremier John Prescott a un hombre que le tiró un huevo a la cara cuando se dirigía a un acto público.
Respecto del cartel con su rostro travestido en «Dama de Hierro», Hague respondió con humor que «sería bueno tener todo ese pelo», pero expuso sus dudas sobre los pendientes, para añadir que este ataque de los laboristas «es un signo claro de que se han quedado sin argumentos».
La falta de argumentos, curiosamente, es la misma acusación que lanzó Blair contra los conservadores en un artículo que publicó en el periódico sensacionalista The Sun, hasta hace bien poco rabiosamente «pro tory». «Justo al inicio de esta campaña, establecimos los temas sobre los que lucharíamos y que nos separaban de los tories. (…) Mientras nos hemos centrado en estos asuntos claves, los tories no tienen nada que decir», escribió el premier.
«En vez de eso, se han convertido en un partido de obsesivos sobre un único tema, y su obsesión es la moneda única», añadió. Precisamente, Margaret Thatcher –que junto al famoso puñetazo de Prescott fue la única en animar un poco la campaña– intervino repitiéndose a sí misma, con sus agresivas declaraciones contra la posibilidad de que el Reino Unido adhiera a la moneda única europea.
«La idea de abandonar nuestra moneda nacional (la libra esterlina) es completametne repugnante. Si no tienes control de tu propia moneda, no tienes control sobre tu propia libertad», dijo Thatcher. Las declaraciones de la ex «Dama de Hierro» fueron relativizadas poco después por el número dos y responsable de economía de los conservadores, Michael Portillo, quien recordó que es Hague y no la ex premier quien expresa la política del partido.
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