El ex canciller francés condenado a prisión por sobornos
París, ANSA
El ex canciller francés Roland Dumas fue condenado ayer a seis meses de prisión efectiva por su rol en el escándalo de los sobornos de la petrolera Elf Aquitaine.
Bronceado, de impecable traje oscuro, el ex ministro de François Miterrand pidió explicaciones a su abogado: «Seis meses de cárcel y dos años con libertad condicional», le respondió su defensor en voz baja.
El ex ministro empalideció y se curvó en silencio sobre su silla: además, deberá pagar el equivalente de 150.000 dólares de multa por los 800.000 francos (unos 100.000 dólares) que recibió de su ex amante Christine Deviers-Joncour.
Luego se fue a hurtadillas del recinto, sin intercambiar ni una mirada con la mujer sentada en la otra punta. Christine, la «putain de la république» («puta de la república», como se la llama por el nombre de un libro que publicó con ese título), apareció como apaleada por la sentencia, y salió evitando micrófonos, con una sonrisa tirante en el rostro.
Para ella, la sentencia fue de un año y medio de cárcel (seis meses ya los cumplió) y otros tantos con condicional, además de 230.000 dólares de multa, en el que para ella es sólo el primero de una serie de juicios sobre los sobornos de Elf.
Debería escribir muchos libros para pagar, y justamente ayer su editor publicó su cuarta novela, «Trío», una historia sobre el mito del triángulo amoroso entre dos hombres, uno de ellos pianista, y una mujer.
Hay quienes se preguntan si hay algo autobiográfico en el libro que revele algo más sobre esta elegante mujer de 53 años que se jugó la vida en una mezcla de amor y dinero cruzados. Una historia de sórdidas ambiciones en la que nunca nadie habló de sentimientos.
Nadie investigó a fondo para comprender qué vinculó realmente al ex ministro con Christine, si ella tenía sobre él un poder real o si contaron más los regalos, los zapatos, el departamento donde Dumas, sin embargo, no fue a vivir.
El hastío con que en los últimos tiempos se intercambiaron acusaciones recíprocas borró toda huella de una aventura que no pasaría de la categoría de un «affaire» banal si no estuviera Dumas de por medio.
Siempre protagonista, como a él le gusta, pero esta vez de una fea historia que lo obligó a renunciar como presidente del Consejo Constitucional y que, a los 78 años, le deja poco espacio para recuperarse. Aunque con muchas probabilidades revertirá la sentencia en apelación.
Esta es la hipótesis que el ex príncipe del foro considera posible, según el comunicado que difundió por la tarde. Un grito de guerra en el que declara que «dedicará sus energías a restablecer la verdad».
El dispositivo de la sentencia es ambiguo, según el abogado del ex ministro, para quien de las acusaciones iniciales sólo quedó en pie la de haberse beneficiado con 100.000 dólares del grupo petrolero.
Pero en su situación, afirma la sentencia, Dumas no podía no estar al tanto de la procedencia «ilegal de la fortuna adquirida por Christine Deviers-Joncour, y eso hubiera debido prohibirle extraer cualquier ventaja.
Decididamente Roland Dumas superó los límites de la ley penal».
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