Campaña electoral salpicada por violencia racial en Inglaterra
«Si usted traza una línea entre aquellos que son oriundos de este país y los inmigrantes, si usted busca las diferencias, entonces corre el riesgo de acentuarlas y alentar a las personas a pensar que todos sus problemas son causados por los extranjeros», acusó ayer el liberal demócrata Simon Hughes.
«Los discursos pronunciados por el jefe conservador William Hague y sus colegas estas últimas dos semanas no arreglaron las cosas: ellos pueden alentar a las personas a pensar que pueden dejar ir palabras -y a veces actos- de intolerancia», agregó.
Durante siete horas, desde las 21H00 locales y GMT del sábado hasta las 04H00 locales y GMT del domingo, la policía de Oldham debió enfrentarse a pedradas y cócteles molotov lanzados por unos 500 jóvenes asiáticos furiosos.
Quince policías fueron levemente heridos y 17 personas detenidas, según la policía.
«Vimos subir la tensión estos últimos meses, pero nunca habíamos visto escenas como estas», comentó el comisario Eric Hewitt, todavía conmovido mientras que los canales de televisión británicos difundían las imágenes de automóviles quemados, pubs saqueados y vidrieras de negocios destrozadas.
De acuerdo con la policía y la autoridad local de la ciudad, Richard Knowles, la violencia comenzó con el ataque por parte de un grupo de jóvenes blancos contra un comercio ubicado en el corazón del barrio asiático de Oldham, Glodwick, que tiene un 90% de población de origen paquistaní.
La violencia se propagó como un reguero de pólvora y un centenar de jóvenes asiáticos atacaron en represalia un pub del barrio donde habitualmente se reúnen militantes de ultraderecha, según los testigos. Unas horas más tarde, los jóvenes asiáticos que se enfrentaban con la policía eran 500.
Las tensiones raciales ya eran fuertes en estos últimos tiempos en Oldham, incitadas por ejemplo por una campaña activa del Frente Nacional (de ultraderecha), que presenta dos candidatos para las elecciones legislativas del próximo 7 de junio en la ciudad de 225.000 habitantes, que tiene un diez por ciento de población de origen asiático.
Y el partido conservador, que propone encerrar en centros de detención a todos los demandantes de asilo político que llegan a Gran Bretaña mientras se examina su demanda, también se vio acusado de alentar el racismo. «Aquí hay dos problemas», comentó este domingo a la televisión el paquistaní Imran Jan, un ex jugador muy popular de cricket.
«Uno es que todavía hay racismo en Gran Bretaña. Y el otro que ciertos políticos utilizan el racismo, el miedo a los inmigrantes, como una herramienta política», señaló.
Pero William Hague barrió las críticas con el revés de la mano. «Son por el contrario el caos, la mala gestión y la injusticia de nuestro sistema de asilo los que crean los problemas», declaró.
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