Oposición brasileña dice que la democracia no está en riesgo

Lula acusó a Cardoso "de vender terrorismo"

«Cada vez que Cardoso no tiene explicaciones para la sociedad intenta buscar un culpable; nosotros lo único que queremos es investigar las denuncias de corrupción porque creemos que la democracia se fortalecerá si acabamos con la impunidad», dijo Lula, líder del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT).

En tanto, el ex gobernador y ex ministro Ciro Gomes, candidato presidencial del Partido Popular Socialista, de centroizquierda, para las elecciones del próximo año, acusó a Cardoso de «fascistoide».

«No hay fuerza política hoy en el país que postule en sus críticas cualquier amenaza a la democracia», sostuvo Gomes.

Lula, quien está de visita en China invitado por el Partido Comunista de ese país, coincidió con Gomes durante una entrevista de la radio CBN.

«La democracia no está en riesgo en Brasil; la democracia se está consolidando y, en todo caso, el riesgo podría ocurrir si nosotros no impulsamos una rápida investigación de las denuncias que todos los días aparecen en la prensa», sostuvo Lula.

En un reportaje concedido al diario O Globo, el presidente Cardoso advirtió ayer que «el país, la democracia puede no soportar este clima de fascismo» y criticó «el golpismo sin armas de la oposición», en relación a Lula.

«La luz amarilla se está encendiendo. Si la elección de Presidente (del año próximo, NDR) ocurriera en este clima, ¿quién va a manejar el país? ¿Quién va a tranquilizar al mercado?», se preguntó Cardoso.

Cardoso también aconsejó a Lula que «intente ganar esa elección con un programa; él no llegará al gobierno con comisiones parlamentarias investigadoras» sobre presuntos casos de corrupción.

En el tramo final de su mandato, Cardoso está atravesando una difícil situación política, salpicado por numerosas denuncias.

La última de esas denuncias reflotó el polémico salvataje en enero de 1999 de dos bancos a un costo de 700 millones de dólares.

Los analistas locales encontraron una palabra para definir a este período de debilidad política de Cardoso: «Sarneyzación», es decir el clima que se vivía durante el fin del mandato de José Sarney (1985-1990), caracterizado por pérdida de poder, encontronazos verbales y pesimismo del oficialismo sobre la sucesión presidencial.

En el campo oficialista, el ministro de Salud, José Serra, considerado el sucesor preferido por Cardoso, salió a defender al Presidente.

«Ya vi esta película cuando vivía en Chile, en 1973, antes del golpe de Augusto Pinochet. Allí, la izquierda trataba a los demócratas Eduardo Frei y Patricio Aylwin como nazis», sostuvo Serra.

Serra sostuvo que «aquí también el Partido de los Trabajadores aplica el lema de ‘cuanto peor estén las cosas, mejor para ellos’. Pero, si el cuanto peor mejor triunfa, el ganador no sería el PT sino alguno de los aventureros que, por desgracia, nunca han faltado en Brasil».

Las elecciones presidenciales están previstas para el año próximo, pero Cardoso no podrá ser candidato porque fue reelecto en 1998, cuando, como había ocurrido cuatro años antes, derrotó a Lula.

Lula aparece en la última encuesta sobre intención de voto, difundida hace tres semanas, en el primer lugar, con el 29,4 por ciento.

En esa encuesta, realizada por el Instituto Sensus, Gomes está ubicado en el tercer lugar, luego del ex presidente Itamar Franco.

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