Los "ecoterroristas" atacaron en Estados Unidos

La policía de los estados de Washington y de Oregon, en el noroeste de Estados Unidos, atribuyó a ecoterroristas una serie de incendios de viveros donde se efectúan trabajos de ingeniería genética.

El blanco de los responsables de los atentados fue el laboratorio de investigaciones de horticultura urbana de la Washington State University de Seattle y un vasto vivero de álamos en el sector noroeste de Oregon.

«Existen todas las pruebas: ambos incendios deben ser atribuidos a grupos radicales de ambientalistas que se oponen firmemente a la investigación sobre la modificación genética de los cultivos de árboles», dijo un portavoz de la policía de Seattle.

En el laboratorio de Seattle se estaban realizando investigaciones para hacer que algunos tipos de plantas resultaran comercialmente más productivas.

Los científicos estaban estudiando un gen que puede alterar la frecuencia con que un árbol lanza sus ramas. Precisamente cuantas más ramas tiene un árbol, más pulpa produce para la industria del papel; en tanto si tiene menos nudos su tronco beneficia a la industria de la madera.

En el vivero de Oregon no se producía ningún árbol modificado genéticamente, pero una sociedad que en el pasado tenía la propiedad de la zona se reunió con un grupo de investigadores universitarios para formar la Poplar Molecular Genetics Cooperative.

La conexión con los ecoterroristas surgió de inmediato a los ojos de los investigadores que encontraron las consignas escritas con pintura al aerosol de la organización Earth Liberation Front (ELF), un movimiento que en los últimos meses reivindicó atentados ecologistas en Oregon, Colorado y en Long Island, estado de Nueva York.

Un militante del ELF en Estados Unidos, aunque sin atribuirse la responsabilidad material de los incendios, los ha justificado «ideológicamente» en el marco de la batalla contra la transformación de los bosques.

«Estas empresas y estos centros de investigación juegan con la biodiversidad del ambiente natural», dijo Leslie James Pickering al New York Times.

Pero algunos científicos del laboratorio incendiado de Seattle se mostraron afectados por el carácter irónico del atentado.

Muchas de las investigaciones en curso en su vivero son consideradas parte de la tutela del ambiente y las llamas podrían haber destruido ejemplares rarísimos de una especie que existe sólo en las Cascadas Mountains del estado de Washington y que los especialistas estaban tratando de preservar.

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