Monarquía: padre acusa a hijo

El príncipe Felipe, duque de Edimburgo, considera a su hijo y heredero al trono, el príncipe Carlos de Inglaterra, un extravagante carente de firmeza y autodisciplina para ser un buen rey.

Carlos recibió así un nuevo golpe tras un tiempo de relativa calma, ya que el público y la prensa dejaron de cuestionarlo en los últimos meses.

Las relaciones entre el heredero del trono y su padre no pasan por su mejor momento y el hecho es conocido por todo el mundo.

Sin embargo, los despreciativos comentarios de Felipe sobre su hijo, recogidos en una biografía del octogenario marido de la reina Isabel II publicada por el austero y filomonárquico diario Daily Telegraph, van más allá de la conflictividad entre dos personajes de carácter opuesto.

Ayer, apenas fueron leídos algunos diarios que titularon en primera página «Mi hijo es inepto para ser rey», el Palacio de Buckingham dio una desmentida.

«El príncipe Felipe jamás pronunció los comentarios que le atribuye el periodista», dijo una portavoz de los Windsor.

No obstante, sigue en pie el hecho de que la biografía, publicada en dos capítulos, lunes y martes, por el Daily Telegraph, tuvo la autorización del propio príncipe que permitió a sus amigos y colaboradores hablar con el autor, el periodista Graham Turner.

Las críticas a Carlos fueron incluidas en el capítulo del martes, pero la desmentida llegó recién ayer cuando los diarios se ocuparon del tema.

Del relato de Turner surge la profunda irritación del duque de Edimburgo por la relación de Carlos con Camilla Parker Bowles, que comenzó cuando eran jóvenes y sobrevivió a dos matrimonios, dos divorcios y tres decenios de hostilidades.

«En los ’70, se lee, Felipe desaprobaba que su hijo se acostara con la mujer de un oficial. Odiaba la promiscuidad que había obligado a renunciar a uno de los más estrechos colaboradores del príncipe de Gales».

«Muchos años más tarde» –continúa el diario–, «mientras el matrimonio del hijo con Diana naufragaba, consideró que el comportamiento de Carlos terminaba con el trabajo que él y la reina hicieron para transformar a la monarquía en un ejemplo para la nación. Ahora considera a Carlos un extravagante, carente de voluntad y de la disciplina necesarias para ser un buen rey».

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