El Dalai Lama, líder en el exilio, se entrevistó con Bush

Gobierno chino celebra la "liberación" del Tibet

Banderas rojas con cinco estrellas ondean sobre los techos dorados en el cielo azul de Lhasa, donde 5.000 personas se reunieron bajo el Potala, el antiguo palacio presidencial, para recordar el aniversario del «Acuerdo en 17 puntos» firmado el 23 de mayo de 1951.

Este acuerdo signó la pertenencia del Tibet al recién nacido estado comunista, y sancionó el ingreso del Ejército Popular de Liberación, escribe la agencia Xinhua.

El Dalai Lama, en el exilio desde 1959, sostiene que el acuerdo fue distorsionado, mientras Pekín exhibe un telegrama en el que el líder espiritual agradecía a Mao y, prometiendo el apoyo de los tibetanos, daba la bienvenida a los soldados chinos «para consolidar las fronteras, rechazar las fuerzas imperialistas y proteger la integridad territorial de la madre patria».

Y justamente en el día del aniversario del discutido acuerdo, el presidente Bush decidió recibir al Dalai Lama, a quien Pekín considera un líder político en busca de publicidad para sus actividades separatistas, y manipulado por fuerzas anti chinas norteamericanas. Por añadidura, la visita se da al mismo tiempo que la del presidente independentista taiwanés Chen Shui-bian, coincidencia que Pekín ve como una nueva demostración de la combinación separatista entre el líder tibetano y el taiwanés.

China protestó el martes, pero –debido a la decisión sobre la candidatura de Pekín a los Juegos Olímpicos del 2008, y a la referente al estado de las relaciones comerciales con Estados Unidos– sus palabras se ven obligadas a la moderación.

Desde hace semanas, las fuentes oficiales chinas están informando al mundo sobre los «indiscutibles» progresos del Tibet en estos últimos 50 años: la expectativa de vida pasó de 36 a 65 años y sólo el 2,7 por ciento de la población (unos 2,6 millones de personas viven en la región autónoma, que es una parte del viejo estado tibetano) vive bajo el umbral de pobreza, fijado en China en 72 dólares anuales.

El gobierno invirtió 50.000 millones de yuanes (6.500 millones de dólares), de los cuales 300 millones (unos 40 millones de dólares) en la restauración de templos y monasterios, por otra parte destruidos en los años del extremismo ideológico de Mao.

Ahora hay 1.700 monasterios en el Tibet, con 46.000 monjes, periódicamente sometidos a «reeducación patriótica», en otras palabras a aprender «a amar la patria y el partido comunista» ya repudiar al Dalai Lama.

El gobierno local sigue incitando a la máxima alerta contra el separatismo orquestado por el Dalai Lama, pero sostiene que sólo el 5 por ciento de los detenidos está preso por haber «atentado contra la seguridad nacional», es decir, no más de un centenar de personas.

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