Mejoran las relaciones diplomáticas entre Taiwan y Estados Unidos

Stephen Collinson – Washington, AFP

Las escalas que el presidente de Taiwan, Chen Shui-bian, realizará próximamente en Estados Unidos con motivo de una gira latinomericana, y que aprovechará para reunirse con parlamentarios estadounidenses, representan un giro en la diplomacia estadounidense y permitirán a Taiwan dar un golpe mediático.

Estados Unidos autorizó conceder una visa de tránsito al presidente taiwanés que estará esta semana en Nueva York dos días y que pasará por Houston (Texas, sur) el 2 y 3 de junio a su retorno de América Latina.

Estas paradas autorizadas denotan una evolución de la diplomacia estadounidense con respecto a la isla, considerada por Pekín como provincia rebelde.

Hace menos de un año, en agosto, Chen había visitado Estados Unidos, pero la administración demócrata del ex presidente Bill Clinton se había preocupado extremadamente de no provocar a China, y lo había aislado en un hotel. Solamente una parlamentaria republicana, Dana Rohrbacher, le había organizado una recepción.

En esta nueva visita, Chen tendrá, por el contrario, numerosos eventos sociales, que podrían ser utilizados por su gobierno como el signo de un mayor reconocimiento de parte de Washington.

En Nueva York se reunirá el martes en el hotel Wasldorf Astoria con varios parlamentarios. Visitará luego el Museo Metropolitano de Arte y el edificio de la Bolsa en Wall Street.

Luego visitará Houston (Texas, sur), feudo del presidente estadounidense, George W. Bush, que fue gobernador de ese estado. Pasará allí dos días y se hospedará en el domicilio del jefe de mayoría republicana de la Cámara de Representantes, Tom DeLay. Antes de volver a Taiwan, asistirá… a un partido de béisbol.

En una entrevista con el periódico USA Today el mes pasado, el presidente taiwanés había declarado que esperaba volver al país «calzado con botas tejanas y con un sombrero de vaquero (…) Espero tener la oportunidad de ser un vaquero tejano», había bromeado.

Apenas unas semanas antes de esta visita, Bush dio luz verde a la venta de armas ultrasofisticadas a la isla, lo que provocó la cólera de Pekín.

Bush afirmó, además, que Estados Unidos haría «todo lo posible» para ayudar a Taiwan si era atacada por el ejército chino.

Los responsables estadounidenses aseguraron que los encuentros entre Chen y parlamentarios de ese país no habían sido alentados. Parecería más bien que fueron «desalentados». «Lo que decimos es que pensamos que dichas reuniones sirven a los intereses de los dos países», declaró un responsable que solicitó el anonimato.

Los expertos en relaciones sino-estadounidenses, que destacan que la última visita prolongada del presidente taiwanés a Estados Unidos había provocado grandes tensiones entre Washington y Pekín, seguirán de cerca la reacción del gobierno chino.

En junio de 1995, la visita del entonces presidente taiwanés Lee Teng-hui a su antigua universidad estadounidense, Cornell, había sido considerada por la isla como una señal de mayor reconocimiento internacional.

China había, en julio del mismo año, desencadenado maniobras militares y algunos misiles cayeron en el mar, no lejos de la isla. En marzo de 1996, en ocasión de las elecciones taiwanesas, Estados Unidos envió portaaviones al estrecho de Taiwan.

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