Brasil se prepara para legalizar las parejas del mismo sexo
El Parlamento brasileño tiene en los próximos días una controvertida tarea: en la lista de votación se encuentra un proyecto para autorizar el «contrato de asociación» que se convertirá en la puerta al matrimonio entre personas del mismo sexo.
El relator, el diputado Roberto Jefferson, explica que de ser aprobado el proyecto presentado por la actual alcaldesa de São Paulo en 1996, Marta Suplicy, del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), el «contrato de asociación» es «más amplio que un matrimonio de homosexuales».
Y es que contempla «contratos de asociación de personas independientemente de la sexualidad, como hermanos, abuelo-nieta, o cualquier otra combinación», aseguró el diputado a la AFP. Ante la oposición suscitada en los medios conservadores y religiosos del país por lo que se considera la puerta al matrimonio de personas del mismo sexo, el diputado advierte que este proyecto «no es lo mismo que un matrimonio».
La gran diferencia con la institución matrimonial es que no se permitirá a las parejas registradas «la adopción, tutela o guarda de menores o adolescentes en conjunto, incluso cuando sean hijos de uno de los cónyuges».
Contempla sobre todo, la regularización de una situación que dé derecho a disfrutar de los mismos beneficios ‘administrativos’ que cualquier pareja convencional: el derecho a la propiedad o la herencia del cónyuge o socio o la seguridad social.
Para Jefferson otro de los grandes beneficios que aportará ese proyecto de ley es el de derecho a curador en caso de enfermedad de uno de los cónyuges. Hasta ahora, explica, muchas familias se arrogan el derecho a velar por el enfermo expulsando a la persona con la que ha compartido su vida, en el momento que más lo necesita.
Para los homosexuales, este proyecto es «tímido y limitado», sobre todo teniendo en cuenta que en el sureño Estado de Rio Grande do Sul la Justicia concedió el pasado marzo «derechos y garantías legales más amplios a las parejas de homoxuales de las que contempla el proyecto», según el líder del Grupo Gay de Bahía (nordeste), Luiz Mott.
La VII Cámara Civil del Tribunal de Justicia de Rio Grande do Sul falló a favor de dividir una herencia entre el viudo y la hija adoptiva de una pareja de homosexuales que vivieron juntos por 30 años, reconociendo por primera vez en Brasil que la pareja y la hija adoptiva formaban un «núcleo familiar».
A pesar de las limitaciones, para Mott la situación actual es de «lo tomas o lo dejas».
«Es mejor dar este primer paso, aunque limitado, para marcar territorio». No obstante, advierte que en el caso de que se vuelva a aplazar la votación o el proyecto sea rechazado por los diputados –lo que a Jefferson le parece «poco probable»– propone que se «comience todo de nuevo y se esboce una ley más moderna y amplia, en los moldes de la que se aprobó recientemente en Alemania y Holanda, que confiere a los homosexuales igualdad total de los derechos».
Jefferson es también consciente de la limitación del proyecto, pero ante la oposición que existe en muchos sectores, es mejor que nada: «Estamos dando un primer paso que supondrá un gran avance social» y colocará a Brasil entre los pioneros en este terreno en América Latina.
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