Se viene un "apagón político" para el presidente Cardoso
La dramática sequía que vive Brasil llevó al presidente a dictar varias medidas con las que pretende reducir en un 20 por ciento el consumo de energía eléctrica.
Multas a quienes sobrepasen la tasa de ahorro y castigos de tres a seis días sin luz colmaron la paciencia de los sindicatos, que amenazaron con demandas legales.
La primera acción presentada la interpuso la empresa ATNInternet, localizada a 150 kilómetros de San Pablo, la primera de miles que probablemente tenga que enfrentar el gobierno.
La empresa pidió un resarcimiento económico por los perjuicios que sufrirá por la paralización de sus actividades, si cumple con la meta de ahorro de consumo eléctrico, dijo su abogado, Sergio Ricardo Goncálvez.
Pero el gobierno reaccionó hoy mediante el ministro del reciente creado Comité de Gestión de la Crisis de Energía Eléctrica, apodado por la prensa como el «ministerio de los apagones».
Su presidente, Pedro Parente, replicó hoy en una entrevista «online» de la Folha de San Pablo que «infelizmente recurrir por todo a la Justicia se está convirtiendo en un deporte nacional».
También se lanzó contra los políticos opositores que convocaron a que no se cumplan las metas solicitadas por el presidente por radio y televisión.
«Está muy claro –dijo Parente–, que quien no cumpla las metas estará sujeto a un corte de luz», y aseguró que los políticos «tienen un tipo de visión extremadamente miope… continúan apostando al cuanto peor mejor».
El funcionario –que asegura que en su casa gasta poca electricidad y que va a instalar equipos de gas para calentar el agua– encendió una pequeña luz respecto a los racionamientos. Dejó abierta la posibilidad de ser menos drástico en la aplicación de los castigos a quienes sobrepasen las tasas, al asegurar: «No seremos dogmáticos ni estrictamente rígidos con la norma y estaremos abiertos para evaluar los casos especiales». Pero no especificó cuáles eran esos casos.
Mientras tanto el país continúa bajo una preocupante sequía, especialmente en los estados (provincias) del centro y el oeste, cuyas centrales hidroeléctricas tienen reservas de apenas un 29 por ciento de su capacidad para generar energía.
El presidente Fernando Henrique Cardoso, quien asumió su segundo mandato en enero de 1999, había declarado entonces: «No fui reelecto para ser un gerente de la crisis».
Y si las lluvias son escasas en el país (de 170 millones de habitantes), las críticas caen a manera de tormenta política, aunque con muy pocos aportes de otro tipo de alternativa, según advierten analistas pro-oficialistas.
«El gerente de la crisis, Fernando Henrique Cardoso, vive ahora la amenaza de un apagón político», afirma hoy en una de sus notas centrales la Folha de San Pablo, uno de los más influyentes de San Pablo, el gigante de 14 millones de habitantes.
En sus dos años de gestión, dice, el jefe de Estado estuvo envuelto en toda clase de escándalos políticos y en problemas económicos de variada índole.
La devaluación del Real, la moneda nacional que perdió frente al dólar cerca de 25 por ciento en los cuatro primeros meses del año y la crisis de Argentina figuran como las principales causas económicas para el «apagón político», de acuerdo a la publicación.
En lo político, un escándalo estalló en el Senado por la violación del sigilo del voto electrónico en el que están involucrados influyentes personajes de la derecha y del gobierno.
Pocas veces al gobierno se vio tan frágil como hoy y cuando todavía faltan 19 meses para que termine su mandato enfrenta también acusaciones de corrupción, reflejadas en las recientes dimisiones de dos de sus ministros.
La más reciente denuncia que amenaza convertirse en escándalo, lo publica la revista Veja (Vea) que acusa a un ex funcionario del Banco Central de «vender» información a un banco privado, cuyo gerente se habría privilegiado de la devaluación del Real.
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