Turbia adjudicación a la empresa alemana durante la gestión justicialista

De la Rúa anula millonario contrato con Siemens

El contrato fue suscripto durante el gobierno de Carlos Menem y fue su motor el entonces ministro del Interior, Carlos Corach. En ese caso singular, todos los ministros políticos del anterior mandatario intentaron sin suerte implementar un nuevo sistema para el DNI, así como informatizar los puestos de control de las extensas fronteras argentinas. En todos los casos se denunciaron negociados y a uno de ellos, Luis Mera Figueroa, ex filomontonero, hoy menemista encandilado, le costó el puesto.

Corach creyó tocar el cielo con las manos al incorporar a Siemens a un contrato que disputó a grupos muy fuertes apoyados por los norteamericanos o los israelíes, e incluso al que, con uno u otro socio externo, tenía como promotor al finado Alfredo Yabrán, el «gran Satán» de los hombres de negocios turbios, que se destruyó con su participación en el crimen del periodista José Luis Cabezas y las denuncias que como mafioso le hiciera Domingo Cavallo.

El actual ministro del Interior, Ramón Mestre, un duro pero de fama de anticorrupto, leyó atentamente las objeciones que hizo al contrato con Siemens, el titular de la Sindicatura General de la Nación, Rafael Bielsa, un hombre del Frepaso, hermano de Marcelo, el exitoso coach del seleccionado de fútbol, famoso por su excelente prosa y un seguidor incansable de lo turbio, y decidió pedirle al presidente anularlo.

Ahora, no después de hoy, porque finaliza el tiempo de vigencia de una ley de emergencia económica que otorga al Poder Ejecutivo la facultad para anular el convenio y negociar las indemnizaciones. Aun con las más altas que podrían pedir los alemanes, el costo del DNI a los ciudadanos, sería varias veces más bajo hecho por el Estado, por medio de organismos especializados y bien tecnificados.

Paralelos históricos

El sábado, los directivos de Siemens Argentina fueron notificados verbalmente por Mestre y el jefe de gabinete, Crhystian Colombo de la decisión. Mala suerte para Colombo: él, al igual que Cavallo, se opusieron a la propuesta de Mestre, en una febril reunión del gabinete nacional, según fuentes de prensa. Lo real es que los amigos del presidente, que buscan darle mas protagonismo frente a la abarcativa presencia de Cavallo, consideran la decisión como un paso apropiado de la autoridad presidencial.

Las presiones del gobierno alemán se hicieron sentir con fuerza. En tiempos de malaria económica, cuando Cavallo busca canjear parte de la deuda externa, una decisión como la que se adopta frente a un contrato es, para el ministro al menos, contraproducente.

Las últimas horas hombres del gobierno negociaban con la empresa germana términos amistosos para la rescisión del convenio, de manera que Siemens no acuda a los tribunales, a cambio de un resarcimiento justo.

Políticamente, esta rescisión envuelve otra vez a Carlos Menem con la maldición del escándalo. El gobierno no anticipó si accionará judicialmente contra el ex mandatario y con su entonces ministro del Interior. Paradójicamente, Corach es un habitual interlocutor del gobierno, un amigable componedor en el Senado, cuerpo que integra, y puente entre De la Rúa con Menem.

Nada se ha dicho si hubo coimas u otros favores por parte de Siemens, aunque el elevado costo del contrato, lleva inevitablemente a los terrenos de la suspicacia.

Grupos económicos concentrados han puesto el grito en el cielo, recordando el paso de ahora con el que dio en 1963 otro radical, Arturo Humberto Illía, cuando anuló los contratos petroleros con empresas extranjeras, especialmente norteamericanas, que firmó durante su mandato Arturo Frondizi, para dar impulso a su famosa «batalla del petróleo». Illía había prometido esa medida cuando hizo su campaña electoral.

En 1966 fue derrotado por un golpe de Estado que volvió a traer al país a las empresas privadas del oro negro y desde entonces hasta la venta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales a la española Respol, de la que es su vaca lechera de beneficios, este país no dejó de ceder espacios en su política sobre hidrocarburos y ahora no tiene ni un surtidor con bandera nacional.

De todas maneras, son situaciones diferentes. Pero la medida de De la Rúa ha caído bien en los integrantes de la Alianza y en sectores peronistas. Habrá que aguardar cómo se redacta la norma de rescisión.

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