Caída de Fujimori mostró la fragilidad de un régimen que se consideraba fuerte
A seis meses de la destitución del presidente Alberto Fujimori por el Congreso, Perú está envuelto en una vigorosa lucha frontal contra la corrupción y en la recta final de una campaña electoral que debe desembocar en la elección de un nuevo mandatario el 3 de junio.
Pese al tiempo transcurrido y a todos los cambios políticos en curso, persisten interrogantes sobre las razones que provocaron el colapso de un régimen que, con 10 años en el poder, era percibido como uno de los más fuertes de América Latina.
La destitución de Fujimori ocurrió el 21 de noviembre pasado luego de que el Parlamento lo declarara incapaz moralmente para ejercer la presidencia y fuera acusado de abandonar el cargo al no retornar a Lima e intentar, sin éxito, renunciar desde Tokio.
El misterio ha sido cultivado por el propio Fujimori, quien hasta ahora no ha revelado detalles de los aciagos últimos días que caracterizaron su gestión y que podrían quedar revelados cuando publique las memorias que prepara desde su apacible retiro japonés.
Todavía no está claro el verdadero papel desempeñado por Estados Unidos, que consideraba a su mejor socio en la lucha contra el narcotráfico como un «aliado incómodo», debido a las tendencias autoritarias del régimen y sus intentos de perpetuarse en el poder con un tercer mandato de Fujimori.
El colapso del régimen se vio precipitado en setiembre de 2000 por un escándalo de corrupción, protagonizado por su asesor en asuntos de seguridad y jefe de facto del servicio de Inteligencia, Vladimiro Montesinos, a quien se vio en un video sobornando con US$ 15.000 a un congresista para que se pasara a filas del gobierno.
Previamente, en julio, las irregularidades del proceso electoral que denunció la Organización de Estados Americanos fueron el hilo de la madeja que llevó al derrumbe de la aparentemente sólida estructura de poder de Fujimori y que sembró dudas acerca de la legitimidad de su tercer mandato, con el cual aspiraba totalizar 15 años en el poder.
Montesinos, hoy prófugo de la justicia, era considerado la mano derecha de Fujimori y acumuló un inmenso poder detrás del poder así como sumas millonarias (más de US$ 200 millones) provenientes al parecer de comisiones ilegales de ventas de armas y del narcotráfico.
El video dio paso a una saga a la cual el país asiste perplejo y que muestra los niveles que alcanzó la inmoralidad: los «vladivideos» de la corrupción, en los cuales Montesinos filmaba a todos a quienes sobornaba, como empresarios, periodistas, políticos, militares.
La lucha anticorrupción ha llevado hasta ahora a prisión a la cúpula de las fuerzas armadas que alternó esos cargos desde 1992 y ha involucrado a medio millar de investigados en una inmensa telaraña de la corrupción que dirigía Montesinos.
Paralelamente, el gobierno provisorio organizó nuevos comicios que tendrán su epílogo este 3 de junio, cuando se realice la segunda vuelta presidencial entre el favorito Alejandro Toledo y el ex mandatario Alan García, que afrontan el reto de una fuerte campaña por el voto nulo.
El ganador asumirá el poder el próximo 28 de julio por un lapso de cinco años y deberá hacer un esfuerzo de concertación al no contar ningún grupo político con mayoría absoluta en el Congreso unicameral, lo cual presagia dificultades para la frágil democracia peruana cuyas instituciones fueron debilitadas por el autoritarismo del régimen fujimorista.
Fujimori vive en el exilio desde noviembre, protegido por el gobierno de Japón que señala no poder dar luz verde a los pedidos de extradición del gobierno peruano de Valentín Paniagua, porque el ex presidente es japonés y las leyes impiden entregar a súbditos del imperio del sol naciente.
La nacionalidad japonesa de Fujimori ha provocado un intenso debate que Perú está dispuesto a llevar a los tribunales internacionales, para tratar de que el ex jefe de Estado retorne y sea juzgado con el fin de determinar si es culpable o inocente de abandono del poder que le imputa el Congreso.
También podría ser acusado de peculado y enriquecimiento ilícito, si prosperan las alegaciones de un procurador especial.
Hijo de japoneses que emigraron a Perú en los años 30, Fujimori nació en Perú en 1938, según su biografía oficial, pero fue inscrito en el consulado japonés en Lima, por lo que conservó su nacionalidad japonesa.
En una entrevista con la AFP, en febrero de este año, el ex presidente Alberto Fujimori admitió desde Japón que fue un «error político» ir a la reelección en el año 2000 y calificó de «cáncer» a su ex asesor Montesinos, por su «actuación corrupta» durante su gobierno. Fujimori sostiene que Montesinos, su asesor de confianza durante los últimos diez años, «actuó con una doble moral, traicionando al presidente que lo había nombrado y al Perú, al haberse llevado millones de dólares para su provecho personal».
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