Debate Toledo-García apuntó a indecisos y votos en blanco
El debate presidencial del sábado por la noche mostró la angustia de ambos candidatos por «convencer» a quienes se inclinan por el voto blanco o viciado y por aquellos que aún no deciden su opción electoral.
Los dos candidatos se concentraron en hacer anuncios y ofertas de todo tipo, dirigidas a los indecisos y a aquellos que demandan soluciones urgentes y concretas a problemas como el desempleo.
El debate de los dos candidatos «no fue muy brillante» y más bien arrojó un «empate» que deberá definirse en el último tramo de la campaña con miras al balotaje del 3 de junio, evaluaron analistas locales.
La mayoría de los politólogos vaticinaron un triunfo de García por su reconocida capacidad oratoria, pero el ex mandatario que gobernó Perú entre 1985 y 1990 no lució su mejor performance y dejó que Toledo, ya ducho en política, le arrebatara por tramos el primer lugar de locuacidad.
Aun así los dos se mostraron decididos a forzar entre los indecisos el sufragio a su favor, advirtiendo que votar blanco o viciado es «hacer un daño a la democracia y al país».
Toledo y García, en opinión de analistas como Juan Abugatas, ofrecieron el «oro y el moro» con el inocultable propósito de conquistar a los ciudadanos que parecen responder en número cada vez más creciente a favor de la campaña por el voto blanco.
Para la empresa encuestadora Datum Internacional el voto blanco cayó en cuatro puntos en 15 días, mientras otros analistas estiman que esa opción es legítima pero «no favorece al país».
«Un gobierno debilitado, sin mayor respaldo popular, corre el riesgo de no cumplir con sus propuestas o sencillamente naufragar con el tiempo en medio de fuertes presiones sociales», evaluaron.
Toledo, quien encabeza las encuestas con casi el 60 por ciento del voto válido, seguido de García con 40 por ciento, pidió no votar en blanco, actitud que auspicia su ahora declarado enemigo, el periodista Alvaro Vargas Llosa, quien fue su asesor personal hasta hace pocas semanas.
García, sin embargo, ha demandado a los ciudadanos que no voten en blanco porque ello acentuará la inestabilidad política y jurídica del país en momentos en que se requieren grandes inversiones y el fortalecimiento de la democracia y la institucionalidad.
El presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, monseñor Luis Bambaren, dijo que «es una vergüenza que la gente del exterior piense que el voto en blanco represente la ausencia de un candidato capaz de suceder al ex presidente Alberto Fujimori».
Agregó que el aumento de la intención a favor del voto en blanco «daña la imagen de Perú» frente a los organismos internacionales, porque «representa la desconfianza de la población».
Para otros analistas, los promotores del voto en blanco buscan la «anarquía y la desestabilización».
Pero muchos ciudadanos se han expresado a favor del voto en blanco, en sucesivas encuestas nacionales, porque consideran queToledo y García no ofrecen ninguna garantía de buen gobierno y que dentro de ese contexto el país se corre el riesgo de experimentar, una vez más, un «gobierno corrupto como el de Fujimori».
Estudios recientes demuestran que el grueso de la población peruana está seriamente afectado por los graves casos de corrupción que han caracterizado al régimen del destituido ex presidente Fujimori.
Pero el debate sobre la gobernabilidad de Perú, un país sumido en una profunda crisis política, económica, social, pero fundamentalmente moral, no ha concluido, advirtieron los dos candidatos. Tanto Toledo como García dejaron entrever la posibilidad de nuevos debates en el último tramo de la campaña y en condiciones menos formales, como la del escenario de un hotel y bajo la supervisión estricta de un moderador y de una entidad auspiciadora. Lo cierto es que Toledo y García han prometido aplacar las demandas de los electores por mejores propuestas de gobierno, «aun más creativas», como advirtieron diversos analistas independientes al término del debate presidencial.
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