Campesinos liberados
Bogotá, AFP
Enfrentados en una guerra abierta que tiende a degradarse en diversas regiones, los pistoleros derechistas y los insurgentes han acudido a las capturas masivas y selectivas con propósitos políticos o extorsivos, en un país que el año pasado registró más de 3.000 secuestrados, entre nacionales y extranjeros, civiles y militares.
En el último episodio de esta saga, los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) capturaron el martes a más de 200 trabajadores en la localidad de Villanueva (280 km al noreste de Bogotá, en el departamento de Casanare), aunque los liberaron en la noche del miércoles.
Las AUC (8.000 combatientes) reinvindicaron el múltiple secuestro con el argumento de que querían investigar a los trabajadores para prevenir una posible infiltración de los guerrilleros en el agroindustrial Casanare.
Uno de los trabajadores liberados, Alejandro Sarmiento, dijo a la prensa que los paramilitares les dieron buen trato y les impartieron charlas masivas «sobre diversos temas, pero nos pidieron que no comentáramos nada de eso».
«No hay nada más temido para muchos colombianos y extranjeros que esta ola de secuestros, que por momentos parece estar fuera del control de las autoridades legítimas», comentó a la AFP un diplomático europeo que requirió el anonimato.
El comandante de las Fuerzas Armadas colombianas, el general Fernando Tapias, afirmó que el secuestro masivo de Villanueva es el mayor perpetrado en la historia de Colombia, país que soporta desde hace cuatro décadas la guerra de guerrillas más antigua de América Latina.
Casanare es vecino del petrolero departamento de Arauca (fronterizo con Venezuela), donde los rebeldes del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista) capturaron el pasado 16 de abril a 34 trabajadores colombianos de la multinacional estadounidense Occidental Petroleum (Oxy), quienes fueron liberados tres días después.
En esa ocasión, los líderes guerrilleros justificaron el múltiple secuestro como la forma de «contarle al mundo que Arauca está a las puertas de convertirse en otro escenario de guerra aguda (porque) van a traer a los paramilitares, de mano de las Fuerzas Armadas y patrocinados por las compañías petroleras».
El ELN, el segundo movimiento insurgente del país con unos 4.500 combatientes, exige la desmilitarización de una zona del caribeño departamento de Bolívar (norte) –donde también operan las AUC– para celebrar allí un diálogo de paz con el Gobierno y la sociedad civil.
Las AUC han jurado impedir el despeje de Bolívar y han dicho que están en capacidad de «barrer» de esa y otras regiones a los rebeldes guevaristas.
El ELN ha perpetrado en los últimos dos años varios secuestros masivos, entre ellos uno de pasajeros de un avión comercial –obligado a aterrizar en una pista clandestina– y otro de fieles católicos en un templo de la ciudad de Cali (suroeste), a fin de presionar al Gobierno para que despeje la zona de Bolívar y cobrar rescates, de acuerdo con los comandantes guerrilleros. En el primer caso fueron secuestradas 42 personas, y en el segundo, 150.
El mayor grupo rebelde del país, las marxistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, 16.500), comprometidas en una negociación de paz con el Gobierno y enemigas acérrimas de las AUC, también han perpetrado en los últimos años secuestros masivos y selectivos de militares y civiles para presionar políticamente al Gobierno o cobrar rescates. En la actualidad retiene a unos 500 uniformados.
Unos 200 trabajadores agrícolas fueron liberados tras ser secuestrados por paramilitares.
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