Duro golpe israelí contra Hamas
Los servicios de seguridad israelíes aseguraron ayer haber desbaratado, poco antes de que se produjeran, tres grandes atentados proyectados por la organización terrorista Hamas para hacer fracasar definitivamente el proceso de paz en Medio Oriente.
Los israelíes descubrieron el miércoles un polvorín de los integristas palestinos en la localidad árabe israelí de Taibeh, 30 kilómetros al nordeste de Tel Aviv.
Al término de 12 horas de alta tensión, los hombres del Yamam (unidad especial de la policía israelí) dieron muerte a cuatro palestinos que se encontraban en un edificio de tres pisos en el centro de Taibeh donde –según el ministro de la seguridad interna, Schlomo Ben Ami– «se encontraban inmensas cantidades de material explosivo».
Uno de los muertos fue identificado como Nael Abu Awad, de 22 años, originario de Gaza, estudiante del colegio local islámico, fichado por las autoridades palestinas como activista de Hamas.
Abu Awad había llegado en ómnibus a la universidad de Bir Zeit (Ramallah) y luego a la de an-Najah, donde recientemente se neutralizó una gran célula clandestina de Hamas.
Según fuentes de la seguridad israelí –que elogiaron la cooperación de los servicios secretos palestinos– detrás de la célula desbaratada en Taibeh están Mahmud Abu Hunud o Muhammed Dief, ambos dirigentes del brazo armado de Hamas.
«A las cuatro de la mañana agentes israelíes rodearon el edificio», relató a ANSA un testigo ocular. «Dos palestinos aparecieron ante la puerta y sus chalecos estallaron», provocando inmediatamente la propia muerte e hiriendo a un agente israelí, narró la fuente.
Para evaluar la situación, los agentes hicieron entrar en el edificio perros para descubrir explosivos y usaron un robot dotado de telecámara.
En el ínterin, un gran número de unidades militares inspeccionó el vecino asentamiento árabe de Kalanswa en busca de otro miembro de la célula que aún no fue identificado.
Taibeh, situada a pocos kilómetros de la ciudad autónoma palestina de Tulkarem –próxima a la ciudad israelí de Natanya y habitada por una gran cantidad de árabes israelíes, elementos del hampa, obreros ocasionales de los Territorios y de palestinos ex colaboracionistas de Israel– ofrece condiciones ideales para complotar, según fuentes de seguridad locales.
Por la tarde una excavadora militar acorazada se acercó al edificio para derribarlo con todos los que dentro de él se refugiaban. Pocos minutos después se registró una tremenda explosión a la que siguió un chisporroteo interminable de armas automáticas.
Una vez que se dispersó el polvo, los agentes de Yaman hallaron entre los escombros los cadáveres de otros dos palestinos. «La casa estaba increíblemente llena de explosivos», concluyó el ministro Ben-Ami. «Solo Dios sabe el enorme desastre que hoy evitaron nuestros agentes», concluyó.
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