Nuevos líderes, nuevas ideas y nuevas amenazas

El mundo listo para profundos cambios

Londres, AFP

 

Desde George W. Bush en Estados Unidos a Ariel Sharon en Israel, las naciones con un papel clave en el mundo han cambiado a sus líderes.

El viento del cambio sopló en todos los continentes, desde México y su histórica elección del presidente Vicente Fox, a Chen Shui-bian en Taiwan, pasando por Joseph Kabila en la República Democrática del Congo y Junichiro Koizumi en Japón.

Todo ellos se enfrentan a desafíos particulares, diferentes de los de sus predecesores, una vez enterrada la Guerra Fría.

Incluso China «no sería capaz de plantear una amenaza durante muchos años, aunque lo quisiera», asegura el Instituto, conocido por sus análisis geoestratégicos y políticos.

Por ello, el IISS rompió con la tradición y nombró este año dos amenazas no militares a la estabilidad mundial: el efecto invernadero y la crisis de los refugiados en todo el mundo.

«Aunque no supondrán un descalabro total a corto plazo, hay un punto de no retorno que no está lejos», explicó el Instituto. El IISS acusa a «algunos líderes mundiales» de «volver la espalda» a la creciente evidencia mundial de un recalentamiento del planeta.

Esos líderes han ignorado esa amenaza «para ellos y también para nosotros».

Bush es especialmente criticado por no haber ratificado el protocolo de Kyoto para reducir los gases del efecto invernadero.

«El presidente debería resucitar sus promesas anteriores y tomar la delantera, como a menudo ha hecho Estados Unidos en el pasado», señala el informe.

La otra gran amenaza para la seguridad global es el flujo incesante de refugiados y migrantes por razones económicas, que son carne de cañón para muchos traficantes sin escrúpulos.

A no ser que el flujo cese y se preste una atención digna a sus protagonistas, la xenofobia irá en aumento, advierte el Instituto.

«Si se revisa la historia del siglo XX, se puede ver hasta qué punto (el fenómeno de la inmigración sin control) puede ser peligroso para un mundo superpoblado» como el actual.

Las amenazas tradicionales siguen ahí igualmente, señala el IISS en su informe.

El Instituto cita por ejemplo los problemas en Medio Oriente, así como la tensión entre Corea del Norte y Corea del Sur.

Bush, ambivalente en lo que respecta a los temas de política exterior, «no debería permitir que Estados Unidos abandone su papel de intermediario honesto».

«Si (el presidente estadounidense) no se da cuenta de esa necesidad, será más difícil contener las tensiones, o incluso prevenir una vuelta al conflicto en un gran número de disputas donde los esfuerzos de paz han conseguido éxitos frágiles», señala el informe.

En el Medio Oriente, el IISS predice un mayor compromiso de Estados Unidos, a partir de las propuestas de Camp David del presidente anterior, Bill Clinton.

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