"Kit-apagón"

Rio de Janeiro y San Pablo, ANSA

 

Los brasileños se preparan para los apagones: mientras en Rio de Janeiro escasean los generadores de electricidad y se teme que la crisis acorte la famosa noche carioca, en San Pablo vendedores ambulantes ofrecen el «kit-apagón», un par de lámparas a gas y otras dos a kerosene, por 45 dólares.

Los cortes de luz comenzarían el 1º de junio y podrían durar hasta cuatro horas por día, aunque el gobierno, debido al malhumor causado por este anuncio, analiza ahora la posibilidad de reemplazar los apagones por metas de racionamiento combinadas con multas para quienes no cumplan esos objetivos.

«En 12 años nunca vi tanto movimiento. Las personas que me llaman están desesperadas y no tienen noción del peso, el ruido, el consumo de combustible y el tamaño de estos aparatos», dijo Hugo Doria, técnico de la filial carioca de Stemac, una empresa de generadores de energía eléctrica.

Las ventas de generadores se triplicaron en Rio de Janeiro y ya hay señales de escasez de estos aparatos, que en su versión más modesta cuestan 40.000 y pueden iluminar todo un edificio de departamentos.

Los generadores más sofisticados, con equipamientos para disminuir el ruido y dispositivos de seguridad, pueden valer hasta 170 mil dólares.

El racionamiento también afectará a la diversión nocturna.

«Comprar un generador para toda la discoteca me saldría carísimo. Estoy buscando uno más chico, para el ambiente del frente», dijo Walter Guimaraes, propietario y gran animador de Dabliú Bar, en Ipanema.

Guimaraes está reemplazando varias lámparas por velas artesanales, pero no descarta cerrar durante los apagones y demandar al gobierno por daños y perjuicios. Rick Amaral, de Meli Melo y Gattopardo, también se queja: «Tenemos un generador, pero no alcanza para todos los aires acondicionado y las pistas de baile», señaló.

En el centro de San Pablo, los vendedores ambulantes de la calle Santa Ifigenia se están adaptando a las necesidades del mercado: el producto más exitosos de los últimos días pasó a ser el «kit apagón».

«Nosotros nos esforzamos al máximo para economizar energía, pero también tenemos que pagar el precio del apagón», comentó Juan Caballero, de 47 años, luego de comprar dos lámparas a gas y otro par que funciona a kerosene. Comercios, hipermercados y vendedores ambulantes están acopiando pequeños generadores, linternas y lámparas a gas. «Esto parece una carrera armamentista», señaló Marcelo Correa, gerente de la filial paulista de Coleman, fabricante de productos de iluminación. Una buena noticia para los usuarios provino ayer de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica, el organismo regulador del sector. El titular de ese organismo, José Mario Abdo, advirtió que las empresas distribuidoras de energía eléctrica que no avisen de los cortes con anticipación serán obligadas a indemnizar a los usuarios cuyos productos sean perjudicados.

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