Nuestro corresponsal estaba

En Pekín, cuando Gorbachov visitó China

15 de mayo de 1989

 

Después de un lapso de treinta años de relaciones deterioradas por diferencias ideológicas y estratégicas, en que no estuvieron ausentes conflictos fronterizos que provocaron escaramuzas militares, el líder soviético Mijaíl Gorbachov inició hoy una visita a la República Popular China. Se trata, según los observadores, de un acercamiento entre las dos mayores potencias comunistas, acercamiento que causa alarma en el Pentágono y la Otan.

Como consecuencia de las manifestaciones estudiantiles que se verifican en el centro de la capital (en la Plaza Tian Anmen), la ceremonia de bienvenida tuvo lugar en el Aeropuerto, donde una salva de 21 cañonazos recibió al presidente soviético al bajar del tupolev junto a su esposa Raisa. Mijaíl Gorbachov se confundió en un abrazo con el presidente chino Yang Sangkung y recibió luego saludos, homenajes y ofrendas de parte de altos jefes militares y otros funcionarios.

Pero lo que todos aguardan es la reunión que mantendrá el visitante con Deng Xiaoping, que formalmente conserva la Jefatura de la Comisión Militar del Partido Comunista Chino.

Los medios extranjeros (NBC, CNN, BBC y otros) fueron obligados a colocarse fuera de la plaza donde los estudiantes llevan a cabo una huelga de hambre exigiendo la democratización del régimen, el respeto a los derechos humanos, el fin de la corrupción administrativa y el imperio de las libertades públicas.

«Están pidiendo demasiado», afirmó el dirigente Sahr Ang Dzy a nuestro corresponsal. «Y este reformador revisionista ruso es un mal ejemplo para nuestra juventud, que se aparta cada vez más de los principios del Gran Timonel», concluyó indignado.

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