Las pirámides son una rampa hacia las estrellas

Londres, ANSA

 

Las pirámides construidas en el Antiguo Egipto pudieron haber sido imaginadas como una suerte de «rampa hacia las estrellas», meta final de las almas de los faraones, según un experto de la Universidad de Cambridge.

Toby Wilkinson, egiptólogo de esa universidad, autor de esta teoría, admitió que sus afirmaciones pueden resultar provocadoras o controvertidas pero que, igualmente, son estimulantes.

El experto agregó, además, una segunda hipótesis: la forma de las pirámides es de origen estelar, dado que provendría del espacio profundo a través de un meteorito.

Wilkinson tuvo en cuenta algunos elementos, como la posición de las pirámides, orientadas en su totalidad hacia la estrella polar, la estructura en sí misma, la denominación de quién debía sostener o defender el rito destinado a los muertos.

Así llegó a la conclusión de que las grandiosas y misteriosas construcciones eran grandes pistas de lanzamiento para el viaje final de los faraones hacia las estrellas.

«Las estrellas que circundan a la estrella polar –dijo– son una buena parábola para la otra vida porque, cuando las miras, nunca parecen quietas, sino que giran alrededor de ella».

«Son las estrellas las que nunca mueren o, para decirlo con una terminología egipcia, son indestructibles, un perfecto destino para el alma del faraón muerto», agregó.

Las pirámides fueron levantadas desde el norte de Egipto hasta Sudán en el curso de miles de años.

«¿Dónde fueron a parar –se preguntó Wilkinson– todas las gradas que conducían a las estructuras? Miramos maravillados estos monumentos que parecían surgir de la nada pero, claramente, no fueron construidos sin la infraestructura necesaria».

Para el experto esa infraestructura debía incluir un gobierno del sistema económico, formas de tasaciones, un grupo de especialistas de trabajos públicos y, sobre todo, los materiales para lo obra edilicia.

Todo esto para Wilkinson encuentra una verificación en sellos, documentos e inscripciones en tumbas desde el año 3000 d.C., más que en la constante creencia de los egipcios en la otra vida y en la convicción de que ésta fuera considerada como un largo viaje.

La primera pirámide, relató el experto, con gradas de Saggara construida en la tercera dinastía, tiene el altar mirando hacia el norte y una rampa en las habitaciones subterráneas, partiendo desde la fachada norte.

También puede ser vista como una rampa desde la tumba que mira hacia el cielo al norte: la dirección justa para el alma del Faraón al iniciar el nuevo viaje entre las estrellas eternas.

El experto recordó sobre la forma de las pirámides que, en el Templo de Heliópolis, era venerada una piedra llamada Benben durante la cuarta dinastía.

Curiosamente, los sacerdotes que servían en ese templo se llamaban «los más grandes entre los observadores», una denominación que parecería tener referencias astronómicas.

Aun cuando el estudioso de Egipto admitió que no es un geólogo, consideró que la piedra Benben pudo haber sido un meteorito proveniente del espacio con una forma que, luego, retomaron las pirámides.

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