El cura Farinello busca reemplazar al Frepaso

Por Isidoro Gilbert – Corresponsal en Argentina

 

El cura Luis Farinello convocó a un movimiento político que denominó «Polo Social» y si las encuestas fueran infalibles, cosa que en este país demostraron en el pasado reciente que no es así, el cura de los pobres podría incluso ganarle al ex presidente Raúl Alfonsín en uno de los tres escaños a senador nacional que se dirimen en las elecciones de octubre.

Va de suyo que los radicales no piensan lo mismo, al igual que sus socios del Frepaso, que atraviesan por una seria crisis de identidad y saben que el sacerdote ya atrajo a algunos de los suyos como la dirigente de los aeronavegantes, Alicia Castro y otros dos legisladores aliancistas que huyeron hacia otra formación: el Frente para el Cambio.

Los quiere reemplazar, porque, piensa, no han satisfecho las expectativas que crearon Carlos Chacho Alvarez y Graciela Fernández Meijide.

El candidato a senador Farinello, se erigió como «la garantía» de su movimiento al decidir que elegirá personalmente los candidatos de la lista de legisladores en las próximas elecciones. «Están equivocados los que crean que podrán presionarme porque soy cura y hablo bajito», dice . Por ahora Castro está entre sus preferidas.

Farinello tiene dispensa del obispo de Quilmes, su diócesis, para incursionar en política, a cambio, no puede oficiar misa. Rechaza la idea que atrae a la Biblia y el calefón, como describía Enrique Santos Discépolo el «cambalache» social de los años ’30. El cura sostiene que en la pluralidad está la riqueza del Polo Social.

Para evitar problemas y disputas que hagan perder de vista su proyecto, que es lo más importante, en esta etapa fundacional del partido «la lista de candidatos la voy a decidir íntegramente yo. Por supuesto que después, cuando el partido crezca, habrá elecciones internas», advierte.

Las condiciones que impone Farinello son «la representatividad de personas éticas y transparentes, con capacidad demostrada y que estén dentro del campo nacional y popular». Enfatiza que «no habrá sorpresas con nadie que esté en los extremos de nada. La garantía será mi propia elección de los candidatos». No es foquista, promueve la «tercera posición», pero no al estilo de «ni yanquis ni marxistas» del peronismo histórico. El respeta a la izquierda: varios grupos de ese linaje lo rodean, asesoran, le dan organicidad. Pero también peronistas que vienen de otro espacio, una mezcla que algunos creen explosiva.

Es consciente que aquellos que pierdan en las internas de los partidos tradicionales (como el justicialismo y el radicalismo) van a intentar alguna aventura en el Polo Social. «Pero están equivocados los que crean que pueden presionarme porque soy cura y hablo bajito», responde con una sonrisa.

 

Tercera posición

«Me visitan dirigentes de la derecha y de la izquierda creyendo que serán candidatos. Y yo no quiero. Aceptaré que participen y colaboren, pero ni siquiera integran la junta nacional del partido ni su mesa política», aclara al diario La Nación.

En una encuesta de Hugo Haime, entre 600 casos, hecha en la primera semana de este mes, Farinello obtiene el 14 por ciento en el conurbano. El radical Raúl Alfonsín lo aventaja por tres puntos (17%) mientras Eduardo Duhalde mantiene una cómoda ventaja, con el 29%. De todas formas, se estima que si se computara la provincia de Buenos Aires Alfonsín podría ampliar la diferencia sobre Farinello.

Pero el sacerdote es realista: «Va a ser difícil que sea elegido. Duhalde y Alfonsín son dos pesos pesados. Y dos meses antes de las elecciones van a repartir choripanes y a regalar ropa y comida para captar votos. Pero no importa.

Con intervenir, habremos dado el primer paso. Conseguiremos que elijan a algunos diputados de la lista. Y el verdadero desafío será en 2003″.

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