"¡Viva el país vasco libre!", gritó el Lehendakari al conocer los resultados

Los nacionalistas ganaron las elecciones regionales vascas

Redacción y Agencias

 

Los nacionalistas moderados se quedaron a cinco diputados de los 38 necesarios para obtener la mayoría absoluta, pero lograron una ventaja suficiente sobre las formaciones llamadas «constitucionalistas»: el Partido Popular (PP, centro-derecha) y el Partido Socialista de Euskadi (PSE).

Estas dos formaciones vieron así frustradas sus esperanzas de relegar a la oposición a los nacionalistas moderados, puesto que una eventual alianza PP-PSE seguiría obteniendo menos votos que el conjunto de los nacionalistas vascos –moderados y los radicales–.

«Hemos vencido en nuestras elecciones», afirmó el «lehendakari» (presidente regional vasco), Juan José Ibarretxe, en un hotel de Vitoria donde se reunieron varios seguidores del PNV, que recibieron con grandes gritos de alegría el anuncio de los resultados electorales.

«Los ciudadanos vascos hemos abierto la puerta a la paz y el diálogo», aseguró Ibarretxe, quien ya ha adelantado que a partir del próximo lunes convocará a todos los responsables de los demás partidos «sin espíritu de revancha y sin rencores» a un diálogo por la paz.

El «lehendakari» había sido precedido poco antes de su intervención de gritos de «Â¡independencia, independencia!» y «Â¡Gora Euskadi Askatu! (¡Viva el País Vasco libre!» lanzados por varios responsables nacionalistas.

Al término del recuento de votos, la coalición PNV-EA logró el 42,7% de los sufragios (frente al 36,7% de las regionales de 1998) y 33 diputados en lugar de los 27 que tenía, con lo que ha ganado las elecciones con una amplia ventaja. «Le corresponde al PNV la iniciativa de formar gobierno», aseguró el ex ministro del Interior y candidato del PP (en el poder en Madrid), Jaime Mayor Oreja, al reconocer la victoria del PNV.

El hombre más popular del gobierno de Aznar había dimitido de su puesto en el Ejecutivo para lanzarse a la arena electoral vasca, ante las previsiones que presentaban estos comicios como la primera gran oportunidad para desbancar a los nacionalistas moderados del poder.

A pesar de que el PP ha registrado un sensible avance al pasar de 16 diputados a 19 con el apoyo del 23% del electorado frente al 21,3% que había logrado en 1998, se ha visto ampliamente rebasado por los resultados del PNV. Peor parado ha resultado el Partido Socialista, que ha perdido un escaño respecto a 1998, cayendo de 14 diputados a 13 tras haber obtenido el favor del 17,8% del electorado vasco.

El mayor descalabro fue para los independentistas radicales de Euskal Herritarrok (EH), cercano a ETA, que perdieron la mitad de sus diputados y pasaron de 14 a 7 escaños, tras recibir el apoyo del 10,1% del electorado vasco, cuando en octubre de 1998 habían sido respaldados por el 17,9% de los votantes. Varios analistas destacaron que aquella importante votación de las elecciones anteriores se dió en el marco de la tregua unilateral de ETA, mientras que ésta se da en el marco de una ofensiva del grupo armado.

La coalición de mayoría comunista Izquierda Unida (IU), en cambio, logró un nuevo diputado y pasó de 2 a 3 tras ser favorecida con el 5,5% de los sufragios (5,6% en 1998).

Todos los partidos coincidieron, sin embargo, en destacar la participación récord del 80% en estos comicios regionales, que se presentaron como los más reñidos de la historia del País Vasco y cuya campaña electoral se vio marcada por dos atentados de la organización armada ETA.

La jornada electoral se desarrolló con normalidad con sólo pequeños incidentes aislados, en especial cuando algunos responsables del PP fueron abucheados por independentistas radicales vascos al llegar a sus respectivos colegios electorales.

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