Brasil a media luz
Brasilia, ANSA
Los cortes de luz podrían durar hasta cuatro horas por día durante seis meses ya que el gobierno necesita reducir el consumo de energía eléctrica en un porcentaje que, según las fuentes, oscila entre el 20 y el 35 por ciento.
Encuestas encargadas por el gobierno demostrarían que la crisis energética se convirtió en la principal preocupación de los brasileños, informó hoy el diario Folha de São Paulo.
«Esas encuestas indican también una pérdida inmediata de por lo menos tres puntos porcentuales en la popularidad del presidente Cardoso», señaló el diario.
En ese marco, Cardoso designó a Pedro Parente, jefe de la Casa Civil de la Presidencia y hombre fuerte del gobierno, como coordinador del programa nacional de racionamiento de energía.
Parente pasó todo este fin de semana encerrado junto a sus colaboradores definiendo los detalles del plan de energía.
En tanto, el poderoso sindicato de metalúrgicos de San Pablo anunció una huelga para el martes en protesta por la intención de los empresarios de reducir los sueldos por los apagones.
«El gobierno no invirtió en la generación de energía eléctrica y ahora quieren que los trabajadores paguemos el pato», dijo el titular de la central Fuerza Sindical, Paulo Pereira da Silva, Paulinho.
Paulinho sostuvo que el paro afectará a 34 grandes empresas radicadas en San Pablo, la capital económica y financiera de Brasil.
«Nuestra producción va a caer y tenemos que reducir los costos fijos en la misma proporción», se defendió Eduardo Spalding, vicepresidente de la Asociación Brasileña de Grandes Consumidores.
Los empresarios culparon al gobierno de falta de previsión.
«Es la crónica de una muerte anunciada», sostuvo el titular de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp).
Más del 90 por ciento de la energía consumida en Brasil proviene de centrales hidroeléctricas.
El gobierno todavía no informó cuál será el impacto económico de los apagones, pero la Fundación Getulio Vargas calculó que el crecimiento económico previsto para este año será del 2,5 por ciento en lugar del 4 por ciento y que habrá una caída en la recaudación de impuestos de 3 mil millones de dólares.
De acuerdo a esa fundación, 856 mil empleos serán eliminados o no serán creados durante el segundo semestre del año.
El gobierno sostiene que la falta de lluvias es la culpable de la merma en los reservorios de las centrales hidroeléctricas ubicadas en el sudeste del país, que abastecen a todo el país, con excepción del norte y el sur.
La mayoría de los especialistas discrepa con los argumentos del gobierno y apunta a la ausencia de inversiones en el sector.
Otra de las causas de la crisis energética es el atraso en la construcción de 49 centrales termoeléctricas, que fueron prometidas a comienzos de 1999.
Si estas centrales estuvieran en funcionamiento, el impacto de la crisis sería menor ya que podrían general el 12 por ciento de la demanda total.
Una de las causas del atraso es que el precio del gas, importado de Bolivia, está definido en dólares, mientras que la energía se vende en reales.
La mayoría de los inversores no quiso arriesgarse a construir centrales sin la garantía del gobierno de que podría aumentar las tarifas locales de energía si variaba el precio en dólares del gas.
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