Ventaja de Berlusconi cae minuto a minuto y los comunistas pueden ser decisivos

Incertidumbre en Italia

Al cierre de nuestra edición Berlusconi llevaba una cada vez más leve ventaja sobre la coalición de centro izquierda de El Olivo y podían pasar a ser determinantes los votos de Refundación Comunista que se acercaba al 5% y se aseguraba su ingreso al Parlamento (hay que superar el 4% de los votos para acceder a un escaño).

En 1996 la Casa de las Libertades obtuvo el 52.2% de los votos en la Cámara de Diputados contra el 34.7% de El Olivo. Gracias a la alianza con los comunistas El Olivo alcanzó la mayoría en el Parlamento y formó un gobierno que dirigió por cinco años a Italia.

A las 4.30 de la madrugada del lunes (2.30 GMT), las proyecciones indicaban una «victoria por puntos» de Berlusconi, con un 4 por ciento de ventaja en la Cámara de Senadores y un 2 por ciento en la de Diputados.

De acuerdo al sistema mayoritario de votación que rige en Italia, esos guarismos no le garantizarían la mayoría amplia al líder de centro-derecha.

Siendo Italia una república parlamentaria, es necesario para toda formación política obtener la mayoría en las dos cámaras del Parlamento para formar gobierno.

La Casa de las Libertades, de Berlusconi, obtenía el 43% de los votos al Senado contra 39.1% de El Olivo, de Francesco Rutelli. Los comunistas de Refundación Comunista obtenían el 5% de los votos, según las proyecciones de la encuestadora Abacus.

La Italia de los Valores del ex juez anticorrupción, Antonio Di Pietro, obtenía el 3.5%. Democracia Europea lograba el 3.5% y la lista Radical 2.1%.

Las proyecciones otorgaban entre 155 y 175 senadores a la Casa de las Libertades, entre 135 y 155 a El Olivo y entre 4 y 7 a Refundación Comunista; las otras formaciones lograrían entre 3 y 5 lugares.

En la Cámara de Diputados, la diferencia era aún menor; las proyecciones otorgaban 45.4% a Berlusconi y 43.7% a El Olivo. A la Italia de los Valores el 4.1%; Democracia Europea 3.6% y los Radicales 1.3%. Las otras listas obtenían el 1.9% de los sufragios.

La caótica jornada electoral italiana escribió así un nuevo capítulo, que se agregó al escándalo por los retrasos en las votaciones a punto tal que en algunos lugares se seguía sufragando pasadas las dos de la madrugada del lunes.

Berlusconi y su coalición Casa de las Libertades se insinuaron como contundentes ganadores de los comicios y en carrera prácticamente sin obstáculos para formar el nuevo gobierno italiano.

Pero con el correr de las horas, los amplios márgenes iniciales se redujeron a punto tal que en el Senado las bancas cambiaban de manos a cada momento, y en la Cámara de Diputados la ventaja inicial de más de 8 puntos se achicó a aproximadamente dos.

Las proporcionalidades respecto de qué cantidad de bancas en una y otra cámara corresponderán a las fuerzas mayoritarias se conocerán sólo con el correr del día, informaron analistas locales.

Tal es la confusión y la incertidumbre, que el presidente de Democracia Europea (ex demócratas cristianos), Ostensio Zecchino, deslizó la posibilidad de formar un «gobierno institucional» que conduzca un proceso que debería desembocar en nuevas elecciones «dentro de un año».

En los primeros sondeos a boca de urna difundidos tanto por la televisión pública RAI como por la privada Mediaset, el candidato a primer ministro por la Casa de las Libertades cosechaba una holgada ventaja sobre su rival, Francesco Rutelli, líder del centro-izquierda.

Las proyecciones posteriores, sin embargo, redujeron la inicial magnitud de la victoria de Berlusconi y plantearon un sorpresivo escenario parejo que sólo podrá ser aclarado cuando se haya computado el último de los sufragios emitidos.

A propósito de ello, el último italiano en votar lo hizo en Reggio Calabria a la insólita hora de las cuatro de la madrugada locales, seis horas después del horario previsto inicialmente. Hasta las cinco de la madrugada del lunes (3 GMT), ninguno de los dos principales líderes habían aparecido en medio de comunicación alguno para comentar los resultados y esperaban datos más ciertos antes de hacer declaraciones.

Sus voceros y alfiles partidarios, en cambio, modificaban sus estados de ánimo a medida que recibían datos a favor o en contra, pero en todos los casos aseguraban un resultado «positivo» para sus fuerzas.

Fuera de las dos grandes coaliciones, todo parece indicar que que sólo el partido de Refundación Comunista, de Fausto Bertinotti, podrá entrar en el Parlamento nacional, al superar la barrera del 4% prevista para acceder al reparto de escaños.

La Italia de los Valores, del ex fiscal de «mani pulite» Antonio Di Pietro, guardaba todavía expectativas de ingresar en el Congreso, y lo mismo ocurría con La Margherita, la reciente coalición de centro de cuatro partidos que forman parte del Olivo.

Ni el Partido Radical de Emma Bonino, aún en huelga de hambre, ni la recién formada Democracia Europea, del ex sindicalista católico Sergio D’Antoni, obtendrían representación, según los institutos demoscópicos Abacus y Datamedia.

Otra formación que tampoco alcanzaría el 4% necesario -y, de hecho, aparecía como la principal derrotada- sería la secesionista Liga Norte, de Umberto Bossi, aliada de Berlusconi en la Casa de las Libertades.

Más allá de los resultados aún inciertos, estos comicios serán recordados sin ninguna duda por las largas colas que los ciudadanos tuvieron que hacer en los colegios electorales.

Aunque el cierre estaba previsto para las 22.00 locales, en Roma se votó hasta pasadas las dos de la madrugada y del mismo modo, pasada la medianoche, aún se sufragaba en varios colegios de Nápoles, Milán y Catanzaro.

Algunos electores, exasperados por las largas filas para votar, irrumpieron en los colegios electorales, tiraron al suelo algunas urnas y echaron al aire las papeletas.

Esta demora en el cierre de los colegios provocará un retraso en el escrutinio y, por consiguiente, en el conocimiento de los resultados totales, ya inicialmente esperados para muy avanzada la madrugada.

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