Elecciones pueden marcar derrumbe de nacionalistas
Mónica Uriel – Madrid, ANSA
Los resultados de la votación, a la que están convocados cerca de 2 millones de electores, no darán a ningún partido la mayoría absoluta –que se obtiene con 38 escaños de los 75 del parlamento vasco–, pronostican las encuestas.
Al igual que en comicios anteriores, el grupo armado separatista vasco ETA domina la situación política vasca y ahora estuvo presente en la campaña electoral con dos atentados, el último perpetrado ayer en Madrid, que no causó víctimas, al explotar un coche bomba en una calle céntrica.
El pasado 6, además, ETA asesinó en Zaragoza al presidente del Partido Popular (PP) de Aragón, Manuel Giménez Abad.
El PNV, que gobierna desde la creación del gobierno autonómico, en 1980, y su socio, el también nacionalista Eusko Alkartasuna (EA), obtendrían 29 escaños, según el sondeo oficial del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
Los comicios son para el PNV un test sobre su radicalización soberanista, que culminó con la firma en 1998 junto al brazo político de ETA del Pacto de Lizarra, cuyo objetivo es conseguir el derecho de autodeterminación del pueblo vasco. El PNV recoge por primera vez en su programa electoral su apuesta por el soberanismo y el derecho de autodeterminación y pactó con su viejo rival, EA, para unir fuerzas nacionalistas.
Entre los partidos no nacionalistas, el Partido Popular (PP, del premier José María Aznar) obtendría 22 escaños, 6 más de los actuales, y los socialistas (Partido Socialista de Euskadi, PSE) se quedarían en los 14 actuales. Los populares consolidarían así su espectacular avance en el País Vasco: de los 2 escaños que obtuvieron en 1986, pasaron a 6 en 1990, 11 en 1994 y 16 en las últimas elecciones de 1998.
A la inversa, los socialistas han ido perdiendo votos en cada elección, excepto una ligera mejoría en las últimas: pasaron de 19 y 16 escaños entre 1984 y 1990, siendo la segunda fuerza política, a los 12 escaños de 1994 y 14 en 1998.
Populares y socialistas firmaron recientemente un pacto antietarra, considerado base para un acuerdo poselectoral que les permitiría gobernar en una coalición inédita en el país. El candidato popular, el ex ministro del Interior Jaime Mayor Oreja, podría ser el primer lehendakari (presidente del gobierno autónomo vasco) no nacionalista.
El partido socialista vasco, liderado por Nicolás Redondo, no descartaría gobernar además con PNV si entona un «mea culpa» por su experimento de radicalización soberanista, posibilidad que, sin embargo, choca con los intereses de PP, enfrentado con los nacionalistas por su acercamiento a ETA, según los populares. Los socialistas fueron socios del PNV en el gobierno autónomo durante 12 años, hasta que los nacionalistas entablaron conversaciones con el brazo político de ETA a sus espaldas. Euskal Herritarrok (EH, antes Herri Batasuna), el brazo político de ETA, espera mantener la posición de árbitro que ha tenido en la pasada legislatura al apoyar la investidura del nacionalista Juan José Ibarretxe (PNV), el partido más votado en las últimas elecciones, pero sin obtener mayoría absoluta.
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