En las Islas Marshall, cuando EEUU hizo detonar la primera bomba H
12 de mayo de 1951
Los artefactos que hace seis años estallaron en Hiroshima y Nagasaki y que decidieron el fin de la resistencia nipona merced a su feroz poder destructor, ya pertenecen al pasado. El Pentágono está en posesión de un arma mucho más mortífera aun que la bomba atómica: la llamada bomba H, basada en la fusión del hidrógeno.
De este modo, EEUU toma la delantera en la carrera armamentista puesto que la Unión Soviética sólo cuenta con la bomba atómica ya obsoleta desde hace dos años. La nueva arma se debe a las investigaciones del científico alemán nacionalizado estadounidense Edward Teller, quien remplazó a Oppenheimer. Como se recordará, éste había abandonado toda tarea científica horrorizado por los efectos de su creación. Pues bien, de acuerdo con todas las versiones, la bomba H tiene un poder de destrucción infinitamente superior al de las que estallaron en Japón.
Este pequeño archipiélago de la Micronesia en el Pacífico pertenecía a Japón hasta que en 1944 fue ocupado por EEUU. Son construcciones coralinas con afloramientos de roca volcánica y están constituidas por más de treinta atolones principales y cerca de mil islotes. Estos ofrecen las características ideales para los experimentos nucleares por hallarse deshabitados y lo suficientemente lejos de la civilización. A pesar de ello, los indígenas han comenzado a manifestar su protesta porque ven el efecto de las radiaciones en sus plantíos y en la riqueza ictícola del lugar, y temen sufrir ellos mismos las consecuencias de los experimentos.
Consultado al respecto por nuestro corresponsal, el general Leonard Loozy expresó: «Los que protestan son enemigos de la democracia. Es la única manera de disuadir a los rusos. ¿Prefieren acaso que el mundo caiga en manos de los comunistas?»
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