Boinas verdes colombianos

Miami, ANSA

 

El último batallón antidroga del ejército colombiano, entrenado por «boinas verdes» de Estados Unidos, entrará en operación en dos semanas, completando una formidable fuerza de 3.000 hombres llamada a inclinar la balanza en el conflicto, informó ayer el diario The Miami Herald.

La graduación del último destacamento, prevista para el 24 de mayo, será la culminación de dos años de esfuerzos por fortalecer a las fuerzas armadas colombianas, mediante el llamado Plan Colombia estadounidense.

El Herald indicó que, para el mes de julio, la fuerza entrenada por 47 oficiales de unidades norteamericanas especializadas completarán su proceso de armamento con la adquisición de 16 helicópteros artillados Black Hawk y 25 helicópteros Super Huey.

«Hace dos años este era un sueño, pero ahora es una realidad», afirmó al Herald el jefe de la nueva brigada, general Mario Montoya.

Una vez completada, la nueva fuerza hará sentir el peso de su poder en el sur de Colombia, en las provincias de Putumayo y Caquetá, en donde se ubica el 60 por ciento de los cultivos de cocaína en esa nación.

«En esa zona no hay diferencia entre narcotraficantes y guerrilleros combatientes», afirmó al Herald un oficial estadounidense que participa en el entrenamiento de soldados colombianos.

La misma fuente elogió la capacidad del nuevo batallón, afirmando que sus efectivos «son de lo mejor». Además, el rotativo indicó que cada uno de sus soldados ha sido investigado en forma exhaustiva para comprobar que no tiene antecedentes de violaciones a los derechos humanos.

El Herald indicó que hasta ahora los primeros dos batallones entrenados por norteamericanos han dado muerte en combate a 52 guerrilleros izquierdistas y paramilitares de derecha, destruyendo 160 laboratorios de coca y unas 60.000 hectáreas de cultivos.

El ejército colombiano ha informado que en esos operativos perecieron tres oficiales y seis soldados de los batallones especiales.

El Herald indicó que, una vez completada la graduación de toda la brigada, la mayoría de los entrenadores estadounidenses regresarán a su base en Fort Bragg, Carolina de Norte.

Sólo entre 10 y 15 de ellos mantendrán una presencia permanente en Colombia para «mantener el contacto».

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