Negociará con EEUU acuerdo de estabilidad estratégica

Rusia dice no al escudo

Moscú, ANSA

 

La delegación norteamericana, encabezada por el subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, que visitó varias capitales europeas, partió ayer de Moscú sin lograr «convencer» a los rusos sobre la oportunidad de desplegar un sistema nacional antimisil que puede terminar con el tratado ABM, firmado entre ambas potencias en 1972, sobre armas nucleares.

El portavoz de la cancillería, Aleksandr Yakovenko, dijo que «la parte estadounidense no expuso argumentos convincentes que demuestren una clara comprensión de parte de Estados Unidos de cómo resolver las cuestiones de la seguridad internacional sin basarse en una amplia arquitectura del desarme creada en los últimos 30 años».

Yakovenko explicó que, por el momento, la posición estadounidense ha «despertado más preguntas que respuestas», pero el diálogo «continuará», en particular durante las reuniones del canciller Igor Ivanov en Washington el 18 de mayo próximo. El propio Ivanov, en visita a Finlandia, declaró en una entrevista en Komsomolskaia Pravda –que será publicada mañana– que Moscú está lista para un diálogo estratégico con Washington y para «colaborar estrechamente» con la administración Bush.

Pero las fuerzas armadas, por boca del primer vicejefe del estado mayor, general Valeri Manilov, recordaron que «el acuerdo ABM debe permanecer intocable».

Según Manilov es justamente ese tratado el que contempla impedir una nueva carrera al rearme «comprendida la del espacio».

La delegación de Estados Unidos, integrada también por el consejero de la seguridad nacional Stephen Hadley, se reunió con su par rusa, encabezada por el vicecanciller Vieceslav Trubnikov.

También mantuvo un encuentro con el consejero presidencial para la seguridad, el mariscal Igor Serghieiev, y con el jefe del estado mayor, Anatoli Kvashin.

Moscú, indicaron fuentes diplomáticas, no cambió en nada su posición sobre el escudo espacial, pero eligió un tono bajo para no comprometer las negociaciones de Ivanov en Washington con el secretario de Estado, Colin Powell, en la anunciada visita que preparará la primera cumbre entre George Bush y Vladimir Putin.

Hadley comentó sobre el encuentro de ayer en la capital rusa que el diálogo continúa y que la cuestión será discutida también antes de la primera cumbre, prevista en julio cuando se reúna el G-8 en Génova, Italia.

Sin embargo, parece cada vez más probable que el encuentro de los líderes de ambas potencias se anticipe, aprovechando el viaje de Bush a Bruselas a mediados de junio, donde se reunirá con los jefes de Estado y de gobierno de los países miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

La pausa del debate ruso-norteamericano servirá a Moscú para apuntar sobre la estabilidad estratégica con la Unión Europea (UE) durante la cumbre del 17 de mayo.

De la misma participarán Putin, tal vez Ivanov antes de su partida a Washington, y por la UE el presidente de la Comisión, Romano Prodi, junto al responsable de cancillería y defensa, Javier Solana.

No fue casual que el general Manilov destacó que Moscú pretende acordar las medidas para «neutralizar las posibles amenazas misilísticas» con Estados Unidos y con «Europa y otros socios», que mantienen también una sustancial frialdad sobre el proyecto del escudo espacial.

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