Investigaciones calientes: lavado de dinero y armas
Isidoro Gilbert – Argentina
Se observó en el debate la resistencia del menemismo por desinflar la investigación, limarle posibilidades de poder accionar en el futuro ante la justicia, pero finalmente se integró el cuerpo que será presidido por la diputada nacional Elisa Carrió, disidente del radicalismo. Al cuerpo no se ha podido impedir su integración, se verá como sus enemigos, que no sólo están en el menemismo, perturban su labor.
Ayer se dio el primer paso en este importante proceso. En una dependencia policial y en presencia del juez Juan José Galeano, se abrieron las cajas enviadas por el senado de los EEUU con documentos comprometedores para el Federal Bank, propiedad del banquero menemista Raúl Moneta que tuvo la oportunidad de enviar a sus apoderados para verificar el origen de la documentación que fue puntillosamente controlada por escribanos. Es que ese material podría ser explosivo, según los trascendidos, porque demostraría cómo fueron lavados alrededor de 4.500 millonesd de dólares, de origen espurio, y que luego se blanquearon en inversiones, especialmente para controlar medios de comunicación.
La Comisión tendrá 120 días para dar a conocer su dictamen y con ello, jornadas de gran tensión por conocer cuánto de cierto hay en las cajas, donde cabe de todo «menos la canción»; como cantaba el poeta Raúl González Tuñon.
Mientras esta operación de apertura del cargamento con documentos se llevaba a cabo en un lugar de Palermo, en el barrio de Retiro, donde están los tribunales federales, hablaba ante el juez Julio Speroni el ex ministro de Defensa, Antonio Erman González, acusado ya no en este caso por el caso de las armas a Croacia y Ecuador, sino por el envío de un cargamento de 200 toneladas de pólvora a ese país de los Balcanes, en forma ilegítima.
Los ojos sobre Menem
La denuncia la hicieron dos operarios de una fábrica militar que comprobaron que hubo esa sustracción disfrazada como destinada a su incineramiento: eso no ocurrió, viajó vía marítima a Croacia.
La situación de González quedó agravada y a las puertas de la prisión preventiva, que también aguarda a que el juez Jorge Urso, que sigue el caso de las armas, pueda tirársela por la cabeza. En uno y otro caso, todo lo que ocurre, avanza sobre la citación que Urso hizo a Carlos Menem para el 13 de julio, por la venta ilegal de armamento a dos países que no estaban identificados como tales en los decretos firmados en los años 90, documentos que tienen también la rúbrica entre otros ex ministros, del entonces de Economía, Domingo Cavallo.
Luis Sarlenga, ex titular de Fabricaciones Militares (FM), la entidad que fue el canal para esas ventas clandestinas y que se convirtió en «arrepentido», recibió ayer amenazas de muerte. Sus testimonios convencieron a Urso de que hubo una asociación ilícita par esta desagradable faena, y que el ex cuñado de Carlos Menem fue uno de sus organizadores, con lo que le dictó la prisión preventiva.
El miércoles Sarlenga amplió su testimonio ante Urso y el fiscal Carlos Stornelli, dichos que se guardan bajo siete llaves por aquello del secreto del sumario, en ese caso, secretísimo. Dicen por tribunales que Sarlenga recordó cosas que no dejarían bien a Menem, su ex protector y menos aun a González. Con lo dicho por el ex jefe de Fabricaciones Militares, el ex ministro de Defensa iría a ocupar una celda en un escuadrón de la Gendarmería Nacional, para seguir desde allí cómo se incrementa el expediente hasta el juicio oral.
Si esto llega a ocurrir, la situación del ex presidente quedaría sumamente comprometida, sostienen los expertos. Con todo, en la opinión de los «líderes de opinión», según una encuesta del politicólogo Rosendo Fraga, Menem no irá preso.
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