Murió como consecuencia de los bombardeos de las tropas israelíes

Lágrimas y cólera por la muerte de una bebé palestina

Al-Balah, Cisjordania, ANSA

 

Violentas manifestaciones e incidentes en Gaza y Cisjordania dominaron la jornada de luto, que tuvo otras dos muertes, la de un colono judío asesinado cerca del asentamiento de Itamar, en Cisjordania, y la de un palestino de 18 años, que había sido herido el viernes.

Ayer, al concluir su visita a Siria, el papa Juan Pablo II lanzó un nuevo llamado a la paz y al «diálogo constructivo» en Medio Oriente, pero el funeral de la pequeña estuvo dominado ayer por un clima muy distinto.

Un río de niños, mujeres y hombres –entre ellos personalidades políticas y diplomáticos de varios países– acompañó el entierro de Iman, envuelta en una simple tela y cubierta de flores.

El cortejo estuvo acompañado por llantos y escenas de desesperación, pero también por cantos y consignas de la Intifada, la revuelta palestina que desde septiembre sacude Cisjordania y Gaza.

Junto al cortejo, hombres armados de los Comités Populares de la Intifada y agentes de la policía palestina dispararon ráfagas de ametralladora hacia el cielo en señal de despedida a la niña.

La muerte de Iman reavivó en los palestinos el doloroso recuerdo de Mohammed Dura, el niño de Gaza baleado siete meses atrás por los soldados israelíes en el comienzo de la Intifada, cuya agonía fue captada por la cámara de un fotógrafo.

En marzo, fueron los israelíes quienes lloraron a otra niña víctima de la violencia: Shalhevet Pas, de 10 meses, alcanzada por disparos de palestinos en Hebrón, Cisjordania.

«Iman Hejo y Mohammed Dura son el símbolo de nuestra fuerza, lo que alimenta nuestra resistencia a la ocupación israelí», proclamó a través de un megáfono un «shebab» («joven activista» en árabe).

Uno de los carteles que llevaba la multitud rezaba: «Larga vida a Iman, larga vida a Palestina».

Un aplauso saludó la noticia de que en Líbano, al mismo tiempo que el funeral, los refugiados palestinos estaban conmemorando a Iman con una manifestación de cientos de personas por las calles de Tiro, en el sur del país.

Los tonos patriotas no aliviaron el dolor de los padres de la pequeña asesinada. Desde su cama de terapia intensiva de un hospital, Susanne Hejo, de 19 años, herida gravemente, pidió entre lágrimas poder ver a su hija.

«Se los ruego, tráiganmela aquí, quiero estrecharla entre mis brazos por última vez», clamó la joven madre en vano a las enfermeras que trataban de calmarla.

El padre, Mohammed, de 21 años, tuvo que ser llevado en andas durante el cortejo fúnebre porque meses atrás fue herido en las piernas por soldados israelíes. «Sepúltenme con mi hija, dijo, la vida no tendrá ningún significado sin ella».

Mientras se desarrollaba el funeral estallaron incidentes cuando cientos de jóvenes trataron de acercarse al asentamiento judío de Kfar Darom. Los soldados de guardia abrieron fuego a hirieron a una docena de personas, a una de ellas de gravedad.

En la ceremonia había tres parlamentarios árabe-israelíes. «La sangre derramada en Gaza es también nuestra sangre, la gente de Gaza es nuestra gente. La muerte de Iman es culpa de Shaul Mofaz (jefe de estado mayor israelí), el asesino de niños», dijo Ahmed Tibi, del Movimiento para el Renacimiento Arabe.

Para el premier israelí Ariel Sharon, la responsabilidad indirecta de la muerte de la niña recae en los palestinos que, a su juicio, lanzando ataques armados contra posiciones israelíes desde ciudades exponen a sus civiles a graves riesgos ante la respuesta militar israelí.

Sharon también lanzó un duro ataque contra Yasser Arafat, luego del secuestro, el domingo, de un barco procedente del Líbano cargado de armas, destinadas, según Israel, a los palestinos, que sin embargo negaron la versión.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje