Reino Unido: comicios legislativos anticipados
Londres, AFP
«Hace unas horas vi a la reina Isabel II en el palacio de Buckingham y le pedí que disolviera el Parlamento para que haya elecciones generales el 7 de junio», declaró el jefe de Gobierno ante los alumnos de la escuela anglicana de St Saviour/St Olave de Southwark, en el sur de Londres.
Downing Street (residencia oficial del primer ministro británico) precisó que el Parlamento será disuelto el lunes 14 de mayo y su reapertura está prevista para el 20 de junio.
«En estas elecciones, cada voto es importante. Ninguno está ganado», declaró Blair, preocupado por movilizar a los electores, ya que todos los analistas políticos advierten del peligro de una débil asistencia a las urnas.
La amenaza de la oposición conservadora parece débil, según los sondeos, que dan entre 15 y 20 puntos de ventaja a los laboristas.
«Me presento hoy ante vosotros con un sentimiento de humildad y de esperanza», subrayó el primer ministro, que llevaba camisa blanca y corbata rosa, visiblemente deseoso de disipar las acusaciones de arrogancia de sus detractores.
«Nos ganamos la confianza de la población en 1997, pero todavía queda mucho por hacer, muchos obstáculos que superar», añadió Blair.
Cuatro años después de su victoria aplastante en mayo de 1997, si ahora ganase estas elecciones legislativas y llegase hasta el final de su segundo mandato, Blair sería el primer laborista de la historia en conseguirlo.
Tony Blair es el décimo jefe de Gobierno desde la coronación de la reina Isabel II, en 1952. Rompiendo con la costumbre de sus predecesores de anunciar la fecha de las elecciones en el umbral del 10 de Downing Street, Tony Blair eligió simbólicamente el marco de una escuela para poner el acento en uno de los temas esenciales de la campaña electoral del Nuevo Laborismo, la educación.
Blair estaba acompañado por el ministro de Educación, David Blunkett, que la víspera había subrayado que la reforma de los servicios públicos, en particular de la salud y de la educación, sería la prioridad de esta campaña.
Contradiciendo a los comentaristas que destacaron la continuidad de su política con la herencia conservadora, Blair aseguró que las diferencias entre los dos partidos están todavía «más marcadas» que en otras ocasiones.
De regresar al poder, la derecha volvería a los tipos de interés elevados, a los cortes en los servicios públicos y a una influencia marginal en Europa, previno Blair.
En cuanto al jefe de la oposición tory –conservadora–, William Hague, está decidido a demostrar que existe, a pesar de que los sondeos insisten en su baja popularidad.
A la misma hora en que Blair tomaba la palabra para anunciar la fecha de las elecciones, Hague hablaba ante unos 150 simpatizantes en el otro extremo de Londres, en Watford.
«Os devolveré vuestro país», lanzó Hague, asegurando que su campaña electoral irá destinada al «auténtico pueblo de este país», hastiado de lo «políticamente correcto» de los laboristas y su abandono de la soberanía británica en Europa.
«No tienes ninguna oportunidad», le respondieron cruelmente algunos agitadores.
Los laboristas disponen actualmente de 417 escaños en la Cámara de los Comunes (de 659), los conservadores 160 y los liberales demócratas 47.
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