EEUU reanudó el espionaje a China
Washington, ANSA
Fuentes del Pentágono calificaron como parte de «misiones de rutina» en cielos internacionales, el vuelo de un avión RC-135, armado solamente con equipos electrónicos, que ayer recorrió la zona norte del Mar de la China.
El avión de reconocimiento que partió de la base de Kadena en la isla de Okinawa, Japón y que regresó sin inconvenientes, voló de día a lo largo de las costas septentrionales chinas, lejos de la isla de Hainan sobre la cual se produjo la colisión del 1º de abril entre un avión espía norteamericano EP-3E con un caza interceptor chino que cayó al mar, muriendo su piloto.
El vuelo de hoy no fue interceptado por aviones chinos.
Los chinos habían pedido la suspensión de los vuelos en el ámbito de las conversaciones en curso con los norteamericanos para la restitución del avión espía EP-3E que aún continúa retenido en la isla de Hainan donde aterrizó de emergencia el 1º de abril.
La reanudación de los vuelos de los aviones espía norteamericanos EP-3E y RC-135 (los dos modelos utilizados por la marina de guerra estadounidense) no sorprendió porque Washington había anticipado que continuaría con ellos al considerar que es un derecho irrenunciable.
Pero sin duda no ayudarán ni facilitarán las negociaciones entre Pekín y Washington para la devolución del avión espía retenido en Hainan (un «rehén» de 80 millones de dólares).
Los técnicos de la Lockheed Martin que inspeccionaron el avión la semana pasada dijeron que está «apto para volar», pero los chinos no lo dejan partir y continúan solicitando una indemnización que Estados Unidos no quiere pagar.
Entre incidentes reales y gaffes virtuales (como la del Pentágono que se hizo reprender por la Casa Blanca al haber dado por muerta la cooperación militar chino-norteamericana), las relaciones entre Washington y Pekín están en su nivel más bajo desde hace muchos años.
La lista de los entredichos es muy larga:
Desde la venta de armas norteamericanas a Taiwan y las declaraciones del presidente George W. Bush («Estamos listos para defender Taiwan de un ataque chino»), al relanzamiento de la iniciativa del Escudo Espacial, rechazado por Pekín, hasta las críticas de Washington a Pekín por violaciones a los derechos humanos y la libertad religiosa y los juegos de guerra en los cielos del espacio aéreo chino.
En el otro plato de la balanza sólo están las declaraciones de Washington sobre la importancia de las relaciones chino-norteamericanas y el apoyo de Estados Unidos al ingreso de China a la Organización para el Comercio Mundial.
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