Ataques e insultos en la campaña electoral italiana
Roma, ANSA
A seis días de las elecciones, los partidos políticos italianos siguen enzarzados en un duro enfrentamiento, caracterizado por feroces ataques e insultos, pese al nuevo llamamiento para que impere el respeto mutuo lanzado por el presidente de la república, Carlo Azeglio Ciampi.
El último ataque que ha agriado la campaña electoral fue formulado por Silvio Berlusconi, magnate de la comunicación y candidato a primer ministro por el centro-derecha, y tuvo como blanco a Massimo D’Alema, «hombre fuerte» del principal partido de la izquierda, los Demócratas de la Izquierda (DS).
Durante un mitin celebrado el sábado en Gallipoli, una pequeña localidad costera en el sur de Italia, Berlusconi afirmó que a partir del 13, día de los comicios, D’Alema perderá las elecciones y «finalmente tendrá que ponerse a trabajar».
Haciendo campaña electoral en Gallipoli, precisamente «feudo» de D’Alema, Berlusconi lanzó sus dardos también contra aquellos «traidores» que, a cambio de cargos, dieron su apoyo al presidente de DS permitiendo que éste gobernase sin pasar por las urnas tras la caída del gobierno de Romano Prodi en 1998.
El ex jefe del Estado Francesco Cossiga, aliado del magnate, se sintió llamado en causa y con palabras durísimas anunció que retiraba a título personal su apoyo a Berlusconi.
Además, Cossiga criticó la «grosería de los discursos» del líder de la coalición de centro-derecha, la Casa de las Libertades, «que amenaza con dramatizar la prueba electoral al presentar al país como si estuviese en una encrucijada entre libertad y dictadura».
El senador vitalicio recordó a Berlusconi su reciente condena «al lenguaje pesado» utilizado por algunas exponentes del centro-izquierda y a las «interferencias» extranjeras en las elecciones italianas.
Por su parte, el adversario de Berlusconi, Francesco Rutelli, candidato a premier por el centro-izquierda, calificó de «inauditas y violentas» las declaraciones de Berlusconi, a quien acusó de seguir sin presentar su programa de gobierno.
El duro clima electoral obligó al jefe del Estado, Ciampi, a intervenir una vez más, la tercera desde el inicio de la campaña, para llamar al orden a los «contrincantes».
Ciampi aseveró que Italia es una «democracia sana» y que «no se puede ignorar el respeto mutuo entre mayoría y oposición».
«Esperemos que al menos en los últimos días de campaña electoral se respete el llamamiento del presidente de la república, ya que, de no ser así, el clima puede degenerar», afirmó ayer el octogenario senador vitalicio, Giulio Andreotti.
«Hasta ahora, por suerte, sólo fueron enfrentamientos verbales, pero echar gotas de aceite al fuego puede ser peligroso, ya que se puede llegar a manifestaciones peores», añadió.
Por su parte, el aliado de Berlusconi en la Casa de las Libertades, Gianfranco Fini, líder de la posfascista Alianza Nacional, negó hoy que su coalición hubiese exasperado los tonos de la campaña.
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