El juez Guzmán ante Corte Suprema

Victor Vaccaro – Chile

 

El Pleno de la Corte Suprema aguarda el regreso del juez Juan Guzmán, de sus premiadas vacaciones por España e Inglaterra, para exigirle cuentas respecto a sus declaraciones cuestionando la independencia de la judicatura chilena, las presiones que ha denunciado en su investigación del caso Pinochet y las críticas que habría dirigido al presidente de ese máximo tribunal Hernán Alvarez, quien objetó su participación en homenajes relacionados con el procesamiento del anciano dictador.

El expediente contra el destacado magistrado fue publicado en la portada dominical del cuerpo de reportajes de «El Mercurio» bajo el título «De acusador a acusado», en el que se revelan antecedentes desconocidos de la reunión que sostuvieron los «supremos» el viernes pasado, y en la que, sin estar en tabla, se impugnó la conducta de Guzmán y se habría planteado la inconveniencia de que éste siguiera a cargo del procesamiento del desaforado senador vitalicio.

Según el diario, que mantiene una campaña para evitar que Pinochet pueda ser condenado, Guzmán «adelantaría su regreso al país para defenderse», luego que «su vocería en el extranjero fue censurada en forma unánime por sus superiores en el Pleno del viernes» ante quienes «deberá informar sus premios y dichos», anticipando que el Máximo Tribunal «esta vez pareciera dispuesto a endurecer la mano con el díscolo magistrado».

Fungiendo como relator de la defensa, el conservador matutino reconoce que los «cargos» contra el magistrado sumariante se basan en dichos de terceros a quienes atribuye la condición de «sus voceros» y en una recopilación exhaustiva de antecedentes utilizados anteriormente por el pinochetismo para tratar de sacar de las manos de Guzmán la investigación por los crímenes de la «caravana de la muerte».

Aunque el juez chileno y el mismo presidente de la Suprema desmintieron declaraciones atribuidas por los cables a su colega español Santiago Vidal según las cuales Guzmán no concurrió al homenaje del Colegio de Abogados de Barcelona porque habría recibido un llamado de su superior Hernán Alvarez, advirtiéndole que si lo hacía «corría el riesgo de perder competencia sobre el caso Pinochet», el diario incluye el episodio entre los cargos, agregando que el mismo Vidal recordó que aquel (Alvarez) era «padre de un coronel del Ejército de la época de Pinochet y compañero de estudios» de la esposa de éste.

En una declaración pública Alvarez afirmó que era víctima de «una maniobra destinada a producir confusión y descrédito en su forma», coincidente, según «El Mercurio», con la estrategia seguida por el ex supremo Luis Correa Bulo, recién removido de su cargo por el Pleno de la Corte acusado de abusos en el desempeño de sus funciones, dando a entender que esa misma «nueva línea de dura disciplina de la Corte Suprema» se le aplicará ahora a Guzmán.

Y aunque el 10 de enero último el Pleno respaldó a Guzmán negándose siquiera a discutir su remoción que reclamaba la defensa de Pinochet, imputándole «parcialidad y perturbación personal», el citado reportaje sostiene que ello se debió a que «el factor político ha inhibido su función correctiva frente al juez Guzmán, quien ha ido cada vez más lejos, aprovechándose de esta especie de inmunidad que tiene, porque cualquier medida en contra suya se puede interpretar como una operación para exculpar al general Pinochet». Recuerda que el mismo magistrado dijo en España que si por una declaración o error suyo le quitaban el proceso «sería una excusa solamente».

Al concluir su crónica sobre la «espontánea» reacción negativa del Pleno respecto al comportamiento de Guzmán en el extranjero, el diario sostiene que «en este caso primó la línea que ha impuesto su presidente Alvarez, de cumplir con su deber, caiga quien caiga y, cerrando los oídos a los factores políticos y al lobbismo, que se cierne sobre ellos».

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