El gobierno del presidente De la Rúa con el corazón en la boca

Otro lunes en la Argentina

La tasa de riesgo país se mantiene cómoda por encima de los mil puntos soberanos, lo que quiere decir que si la Argentina quiere tomar un crédito debería pagarlo a tasas superiores al 15%, un porcentaje de usura. La idea del canje voluntario se la metió en el caletre a Cavallo su amigo el banquero norteamericano David Mulford. Los dos, un decenio atrás, pergeñaron para este país otro «salvataje» para el default, el plan Brady.

Como se ve, y pese a que Carlos Menem autorizó vender hasta el loro para pagar la deuda externa, ésta siguió trepando. Se repite el error, pero son débiles, políticamente, no intelectualmente, las alternativas para seguir otro sendero.

Lo único que no logró Mulford es que todo el paquete de canje voluntario quedara en sus manos y del Credit Suisse, su banco.

Por presiones dentro del equipo económico, especialmente el viceministro de Economía, Daniel Marx, el canje se diversificará a al menos doce bancos de inversión. Se repartirán las comisiones, unos 120 millones de dólares inmediatos, si la suma a cambiar son 20.000 millones de dólares.

Como entre este año y el que viene Argentina enfrenta vencimientos de capital de la deuda por 35.000 millones de dólares, que sumado a los intereses superan los 55.000 millones, la cosa se puso pesada. Habitualmente sólo se abonan los intereses mientras se refinancia el capital. Pero el peso de la deuda ha crecido tanto con relación al PBI y al escaso porcentaje de las exportaciones en la economía local, es que creció la duda sobre la capacidad de pago de la Argentina. Ese riesgo es el que incrementa los intereses, que lleva al país al default. Hoy se verá si los anuncios despegan esos temores. O sigue la timba con los bonos, un juego que Cavallo denunció pero no logró detener.

Críticas al Mercosur

Pues bien, ante esta penosa realidad surge la idea del canje. Pero desde hoy se podrá conocer a qué interés se hará la operación, imposible a la tasa de riesgo país de estos días de Cavallo, cuyo solo nombre, teóricamente, indicaba que protegía a los argentinos de estos sobresaltos.

Cavallo regresará mañana de una breve visita a centros académicos y financieros de los EEUU. No está descartado para hoy un encuentro con el presidente George W. Bush A su retorno deberá enfrentarse con la furia de los brasileños, y no sólo ellos, porque en la Universidad de Harvard volvió a criticar al Mercosur y postular negociaciones directas con los norteamericanos y convertir aquel emprendimiento en una zona de libre comercio.

No es lo que piensa la cancillería, y lo reconoce, el ministro que gusta, y lo dice, hacer de «provocador». En cuanto a este tipo de actitudes, puso otra la semana pasada hablando con la prensa extranjera: sugirió un tribunal de elite para juzgar a los ex presidentes, para zafar a Carlos Menem de tener que presentarse el 13 de julio ante el juzgado que sigue el caso de las armas ilegales a Croacia y Ecuador y que, según la fiscalía, deberá responder sobre la «asociación ilícita» que consumó ese escándalo.

Tiempos nuevos

Por esa figura declararán más ex ministros y el general Martín Balza y cumple prisión preventiva efectiva en un cuartel de la gendarmería, casi en situación de privilegio, el ex cuñado de Menem, Emir Yoma.

Según «La Nación», Yoma clama por auxilio al ex presidente, que ya no tiene el poder de entonces, y amenaza con abrir su memoria. El viernes declaró como imputado, sin cargos especiales, el ex ministro de Defensa, Antonio Erman González. No fue a vivir cerca de Yoma, pero las cosas no han cambiado a pesar de las presiones sobre el juzgado y otras maniobras en otros sitios clave del Poder Judicial, tendientes a frenar lo que no muchos creen inevitable: que Menem pueda quedar detenido.

Una consulta de Página/12 a intelectuales, artistas, científicos, recoge una opinión casi generalizada: el escepticismo de que la cárcel sea el destino del ex presidente.

No se sabe si Carlos Chacho Alvarez tiene esa misma opinión. Lo cierto es que al comunicar su alejamiento del Frepaso, su partido, de la Alianza, la sociedad política y de hecho, del gobierno, y pedir tiempo para reflexionar, no hace otra cosa que ratificar su creencia que con Fernando de la Rúa ha sido imposible construir una cultura política diferente a la del menemismo.

Otra «perturbadora» la diputada radical, pero disidente, Elisa Carrió, ha declarado que con el presidente, ni un saludo, porque traicionó lo convenido: recuperar la decencia para el país.

Todo, deuda, Menem, lavado de dinero (que tendría que dirigir una investigación Carrió, con documentación enviada por el Senado norteamericano), conforman un escenario que el analista político Mario Wainfeld, de Página/12, mira como campanas que llaman a nuevos días para la Argentina.

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