El hijo de Kim Jong Il será enviado a Corea del Norte
Tokio, ANSA
En Pekín, ciudad a la que el joven llegó al mediodía y virtualmente desapareció, tampoco se dijo nada y menos en Seúl y en Pyongyang.
El silencio fue roto sólo por fuentes chinas citadas por la agencia japonesa Kyodo.
Kim Jong Nam, dijeron, debería regresar el sábado a su casa en Pyongyang en un vuelo de línea en compañía de dos mujeres, su propia esposa y una pariente, además del hijo de 4 años, que lo siguieron en su increíble excursión desde Singapur a Tokio con pasaportes falsos de República Dominicana.
De este modo, parece quedar desmentida la noticia, difundida en Japón, «de una fuga en busca de asilo político».
Pero la historia plantea interrogantes difíciles de responder sobre Corea del Norte y desencadenó además polémicas en Japón.
Fuentes norcoreanas de Tokio, que pidieron que no se diera a conocer su nombre, confesaron «desconcierto y vergüenza por un incidente que, aunque concluya, arroja ciertas dudas sobre Corea del Norte, que se presenta nuevamente como el país de los misterios, de los espías y de los pasaportes falsos, comenzando directamente por el hijo mayor del líder supremo».
Para Japón la llegada del inesperado invitado fue el primer banco de pruebas del nuevo gobierno de Junichiro Koizumi y de su ministra de Relaciones Exteriores, Makiko Tanaka, la primera mujer encargada de dirigir la diplomacia del país.
En el lapso de tres días, desde la llegada del hombre «de gran semejanza con el hijo de Kim Jong Il» a su «expulsión» a China, Tokio eligió el camino de los mensajes en código a Pyongyang.
Así reveló en pequeñas dosis parte de la increíble historia, pero por otro lado lanzó una línea sin provocaciones decidiendo, previa consulta con China, desembarazarse del incómodo personaje.
La justificación legal fue, según dijo hoy el propio Koizumi, «no poder confirmar la identidad del hombre».
En este sentido, fuentes de la Oficina de inmigración de Narita, aeropuerto de Tokio, precisaron que el hombre no admitió nunca directamente que era Kim Jong Nam, pero tampoco lo negó».
Por esta decisión, el gobierno recibió distintas críticas de ambientes nacionalistas y de derecha, que pedían que se prolongara la detención del hijo de Kim Jong Il, «para arrojar luz sobre las actividades terroristas de Corea del Norte».
Lo mismo habían pedido los parientes de 11 personas, comprendida una joven de 13 años, Megumi Yokota, secuestrada, según la policía entre los 70 y los 80, por agentes de Corea del Norte en misión de espionaje.
El Ente nacional de policía y las autoridades de seguridad habían pedido una larga detención de Kim Jong Nam, pero se encontraron con el «no» del premier y de la ministra de Relaciones Exteriores.
El incidente tendrá consecuencias, desde el momento en que Kim Jong Nam habría confesado que estuvo varias veces en Japón y que también había visitado Tokio Disneyland.
«Por eso quería mostrarla a mi hijo», dijo a los que lo interrogaban.
De la historia quedan las imágenes, las únicas tomada sin el filtro de los medios de información de Corea del Norte y de los servicios secretos de Corea del Sur, de Kim Jong Nam y de su familia tomadas por las cámaras de televisión, mientras salían del vehículo de la policía para embarcarse en el avión que los esperaba en el aeropuerto de Narita.
Kim se reveló un hombre de cuerpo robusto y calvicie incipiente, vestido de turista estilo casual, con anteojos con armazón de oro, saco de cuero sobre camiseta negra y jeans igualmente negros.
De las dos mujeres, la más joven, muy hermosa, vestida de negro y con anteojos negros, es seguramente su esposa o la compañera de Kim Jong Nam.
El niño, seguramente el hijo de Kim, fue mostrado sólo de espaldas.
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