Peres y Sharon muestran sus diferencias
Jerusalén, ANSA
Las «diferencias» entre el premier, Ariel Sharon, y su ministro de relaciones exteriores, Shimon Peres, están surgiendo cada vez con mayor fuerza y alimentan un clima de mayor desconfianza en el gobierno israelí.
La actividad diplomática de Peres, que en los últimos días se dedicó a la cuestión palestina en Egipto, Jordania y ahora en Estados Unidos, parece suscitar sospechas en la oficina del premier Sharon.
Peres se reunió con el presidente estadounidense, George W. Bush. El resultado de las conversaciones parece confirmar las previsiones israelíes de una coincidencia de puntos de vista entre los dos países.
Ambos coincidieron en que la premisa para reanudar las negociaciones de paz en Medio Oriente es el fin o la drástica reducción de la violencia en los Territorios.
Las diferencias, según fuentes del gobierno de Jerusalen, serían apenas de algunos «matices». Entre quienes rodean al premier se teme que el ministro de Relaciones Exteriores pueda ir más allá de las posiciones acordadas con el jefe de gobierno para llevar adelante su política personal. Una muestra de un clima de creciente desconfianza en relación con Peres parecen ser las declaraciones y comunicados emitidos por ambos en las últimas 24 horas.
El miércoles, Sharon de visita en los asentamientos israelíes en Cisjordania, hizo durísimas declaraciones sobre los palestinos y su líder Yasser Arafat –acusado de haber tomado la «decisión estratégica» de hacer contra Israel una guerra incluso terrorista–, en tanto Peres en Washington hacía, según la radio estatal, declaraciones bastante más vagas. No fue Arafat, habría dicho Peres dirigiéndose a un foro de intelectuales, quien instigó los ataques palestinos en contra de Israel. La reacción de la oficina del premier fue rápida y en un comunicado enviado a todos los órganos de prensa ratificó que «los ataques actuales son el resultado de una decisión estratégica tomada por Arafat».
Uniendo igualmente organizaciones como Fatah, Hamas, Jihad Islámica y Hezbolá, el comunicado proseguía afirmando que estas formaciones «comprendieron que habían obtenido de Arafat ‘luz verde’ para seguir los ataques en contra de Israel».
Algunas horas más tarde llegaba la precisión de Peres que, en un comunicado, sostenía que había sido mal citado y que había planteado sólo la hipótesis de que quizás Arafat, al comienzo de la Intifada, no estaba informado a priori de los ataques en contra de objetivos israelíes. «Israel» –proseguía la precisión– «insiste para que Arafat asuma sus responsabilidades tomando posición pública en contra de que prosiga la violencia en los Territorios e imponiendo su autoridad sobre las distintas organizaciones palestinas».
La oficina de Sharon, poco después, hacía saber que consideraba cerrado el incidente, pero la radio estatal refería, citando fuentes de la misma oficina, que Peres sería ahora visto con sospechas de parte de Sharon y que por ello desde ahora cada una de sus movidas futura será vigilada de cerca». Peres está también en la mira de los palestinos. Una fuente de alto nivel de la Autoridad Nacional Palestina en un encuentro con periodistas acusó al ministro del Exterior de engañar a la opinión publica mundial y a los palestinos diciéndoles cosas distintas a cada una de las personalidades con las que se encuentra.
Peres, dijo la fuente, «está encargándose de las relaciones públicas de Sharon y el ministro de Defensa Benyamin Ben Eliezer (laborista como Peres) está haciendo por cuenta del premier el trabajo sucio con los palestinos».
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