Cada día hay más pobres
Washington, AFP
China y otras naciones asiáticas están haciendo progresos para mejorar el nivel de vida de los más pobres, pero Africa está perdiendo terreno, y en América Latina los resultados son mixtos, según el informe Indicadores del Desarrollo Mundial 2001, dado a publicidad por el Banco Mundial en el marco de las reuniones semestrales de ese instituto y del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El banco enfatizó que hace falta una «acción global urgente» para ayudar a más países a alcanzar las metas de reducción de pobreza, y en particular extender la educación al universo de su población y mejorar la atención de salud a los niños más pobres.
El informe destaca que para 1998, la fecha más reciente para la cual hay estadísticas confiables disponibles, 1.200 millones de personas –una de cada cinco en el mundo– vivían en pobreza absoluta, con menos de un dólar de ingreso diario.
Señala igualmente que 10 millones de niños pobres menores de cinco años murieron en 1999, la mayoría por causa de enfermedades prevenibles.
Más de 113 millones de niños pobres no asisten a la escuela, y medio millón de muertes cada año durante embarazos y alumbramientos podrían evitarse con atención médica adecuada, según el estudio.
«Los números nos dicen que la tarea es inmensa, pero hay espacios para la esperanza», dijo el economista jefe del Banco Mundial, Nicholas Stern.
«Si los países en desarrollo, los países donantes y las organizaciones internacionales pueden trabajar juntos con urgencia, cientos de millones de personas tendrán oportunidades de escapar de la pobreza aguda», afirmó.
Stern se declaró «optimista» en torno a las perspectivas de América Latina, gracias sobre todo «a su potencial para impulsar un fuerte crecimiento económico».
Señaló que Chile, Brasil y México han fortalecido mucho sus perspectivas en ese terreno, y también hay evidencias de progresos en Perú, El Salvador y Granada, mientras en el resto de los países han habido pocos cambios, o incluso retrocesos.
Todos los estudios sobre el tema coinciden en que la disminución del desempleo y la reducción de la pobreza requieren un entorno de estabilidad y crecimiento económico.
El informe del Banco Mundial es parte de un esfuerzo para supervisar las metas internacionales de desarrollo, establecidas en una serie de conferencias de las Naciones Unidas, incluyendo la de reducir a la mitad para el año 2015 el número de personas viviendo en pobreza crítica.
Otras metas concurrentes son reducir la mortalidad infantil en dos tercios y la mortalidad maternal en 75% en el mismo lapso, así como asegurar que la totalidad de los niños asistan a la escuela primaria, eliminar la discriminación de educación por género, y ayudar a revertir la pérdida de recursos ecológicos.
El informe dice que la proporción de personas viviendo en extrema pobreza se redujo de 29% en 1990 a 23% en 1998, y que el número absoluto de pobres disminuyó en cien millones de personas.
Pero casi la totalidad del progreso se debió a una fuerte reducción del número de pobres en Asia Oriental. Si se excluye a China, el número de personas viviendo con un dólar por día o menos aumentó de 880 millones en 1987 a 961 millones en 1998, subraya el estudio.
La pobreza aumentó en el sur de Asia, de 495 millones de personas en 1990 a 522 millones en 1998, y en el Africa al sur del Sahara, o Africa negra, de 242 millones a 302 millones de personas.
Incluso bajo los cálculos más optimistas, para el año 2015 habrá todavía 2.300 millones de personas pobres, viviendo con dos dólares o menos de ingreso diario, lo cual representa pobreza extrema en muchas economías de ingreso mediano, advierte el informe.
«Si China e India continúan con sus reformas económicas y logran tasas altas de crecimiento económico sostenido, la meta internacional de reducción de la pobreza puede lograrse a nivel global», dijo Stern.
«Pero a nivel nacional, en vista de las tasas actuales de progreso, muchos países no podrán alcanzar esa meta, y ese panorama es igualmente mixto para otros objetivos de desarrollo», apuntó.
Stern describió la reducción de la pobreza en China como «el mayor acontecimiento de los últimos 15 años» en ese terreno, pero advirtió que en Africa «será difícil lograr progresos significativos».
El presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, urgió a los países ricos a contribuir a estos esfuerzos aumentando sus donaciones para el desarrollo para cumplir con el compromiso de destinar a ese fin el 0,7% de su Producto Interno Bruto (PIB), endosado por muchas naciones industrializadas en el marco de las Naciones Unidas.
Wolfensohn indicó que el promedio actual apenas llega al 0,24% del PIB, y elevarlo al 0,7% representaría una suma adicional de 100.000 millones de dólares anuales para ayudar a los países más pobres.
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