Señalan que dará pie a nuevas rebeliones en vez de alcanzar la paz

Izquierda mexicana contra ley de autonomía indígena

Ciudad de México, ANSA

 

La legislación, que incluyó cambios frente a la iniciativa original que apoyaba la insurgencia, «es una simulación y una puerta a la guerra», dijo Margarita Gutiérrez, presidenta de la Asamblea Nacional Indígena Plural por la Autonomía.

Gutiérrez calificó la propuesta legal como «un engaño» y advirtió que dará pie a «rebeliones indígenas posteriores ante la mentira y simulación que no resuelve los problemas».

El Consejo Nacional Indígena (CNI), que simpatiza con la lucha zapatista, anunció que realizará movilizaciones «de resistencia» y denunciará ante la opinión pública que la ley «provoca la división de los pueblos».

Por 368 votos a favor, 60 en contra y dos abstenciones y con la inasistencia de varias decenas de legisladores, la Cámara de Diputados, que cuenta con 500 integrantes, sancionó la Ley de Derechos y Cultura Indígena, que plasma los primeros acuerdos suscritos entre el gobierno y los zapatistas en 1996.

La controvertida propuesta, que abarca reformas a la Constitución, salió adelante en buena medida con la alianza de las dos principales fuerzas políticas del país, el gobernante Partido Acción Nacional (PAN) y el opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI).

El izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), con sólo 54 bancas en la Cámara Baja, rechazó la iniciativa, que plantea ciertas formas de autonomía indígena, aunque en el Senado la había apoyado.

El presidente del comité parlamentario que presentó la iniciativa en su redacción original, la Cocopa (Comisión de Concordia y Pacificación), Félix Castellanos, señaló que la ley «está naciendo muerta» porque no responde a las necesidades de las etnias «ni está a la altura de sus reclamos».

La reforma se ganó calificativos de «light», «insuficiente» y «débil» por parte de diversos actores políticos, entre ellos la presidenta del PRD, Amalia García y el gobernador de Chiapas, Pablo Salazar.

La dirigente indígena guatemalteca Rigoberta Menchú expuso que la ley resulta menos ventajosa para las demandas de autonomía de 10 millones de indios mexicanos, que las similares existentes en países como Nicaragua, Colombia y Venezuela.

No obstante, entre los propios dirigentes de la izquierda,del oficialismo y de otros sectores hubo muestras de satisfacción.

El senador perredista, Demetrio Sodi, señaló que «se dio un gran avance».

El diputado del PAN, César Nava, señaló que se trata de «una reforma constitucional de fondo» que «consagra los derechos y la cultura de los pueblos indígenas».

Desde Madrid, el Premio Nobel de literatura, el portugués José Saramago, amigo del subcomandante Marcos, señaló que no fue sorpresivo que se aprobara así la propuesta y confió en que los zapatistas tendrán la «sabiduría» suficiente para ver esto como el principio de una larga negociación.

Con la aprobación de la ley, una de las tres condiciones fijadas por la guerrilla para reanudar el diálogo de paz –las otras dos eran el retiro de siete posiciones militares y la liberación de los presos zapatistas–, prácticamente se deja la vía libre para reanudar el diálogo de paz suspendido en setiembre de 1996. El presidente Vicente Fox señaló optimista que la aprobación de la ley «marca el término de lo que fue el conflicto armado» y dijo que ahora «todos en el gobierno federal» trabajarán en favor de las comunidades indígenas.

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