El ex titular de la Cámara Alta hace declaraciones

Brasil: nuevo capítulo del escándalo político

Al declarar ante la Comisión de Etica del Senado, el senador Magalhaes, jefe histórico de la derecha brasileña, acusó al depuesto líder del bloque de senadores oficialistas, José María Arruda, de «haber usado mi nombre indebidamente, sin mi consentimiento ni mi conocimiento».

En cambio, en el punto más débil de su defensa, el senador Magalhaes admitió que «tuve acceso a la lista» con el resultado de la votación secreta del 28 de junio de 2000, que determinó la expulsión del senador oficialista Luiz Estevao por corrupción.

Magalhaes dijo que al día siguiente de la votación el senador Arruda fue a su despacho y «me dio la lista; luego, ambos hicimos algunos comentarios sobre la votación».

«Esa lista no existe más; yo la destruí para no comprometer al Senado en un escándalo que podría haber afectado la legitimidad de la decisión del Senado de expulsar al senador Estevao», argumentó Magalhaes.

Hasta ahora, el senador Magalhaes, aún la figura más poderosa del Senado gracias a su dominio político en el Nordeste, había asegurado en al menos tres oportunidades que nunca había tenido conocimiento de esa lista.

Magalhaes también admitió que, luego del episodio, llamó por teléfono a la funcionaria que había concretado la violación del panel electrónico, pero atribuyó el llamado «a un pedido del senador Arruda».

Si son hallados culpables por la Comisión de Etica, tanto Magalhaes como Arruda pueden ser expulsados del Senado por quiebra del decoro parlamentario.

El escándalo en el Senado está paralizando la vida política brasileña y es considerado una de las causas, junto a la crisis en Argentina, del alza en la cotización del dólar.

El discurso de Magalhaes en la Comisión de Etica duró 28 minutos, durante los cuales disminuyeron drásticamente las operaciones en la Bolsa de San Pablo.

Magalhaes fue el presidente del Senado hasta febrero de este año.

El lunes, Arruda, hasta la semana pasada jefe del bloque oficialista, confesó públicamente y entre sollozos su participación en el escándalo e involucró a Magalhaes como el mentor de la maniobra.

Ayer, Magalhaes apuntó varias veces contra Arruda y lo acusó de haberlo inducido a llamar por teléfono a Regina Borges, titular del Servicio de Procesamiento de Datos del Senado, luego de la violación del panel electrónico.

«El me pidió que llamara por teléfono a la doctora Borges porque estaba nerviosa. El pidió a mi secretaria que hiciera el llamado, que duró 34 segundos, según lo prueba la grabación que tengo en mi poder. El senador Arruda me pasó a la doctora Regina y le dije lo siguiente: ‘Usted ha prestado servicios al Senado; no esté nerviosa porque usted no tiene ninguna culpa'», relató el ex titular del Senado.

Las palabras de ayer de Magalhaes contradicen sus afirmaciones anteriores: hasta ayer él siempre negó la existencia de esa llamada de teléfono que la doctora Borges describió como «de agradecimiento».

Diez días atrás, la doctora Borges, actual funcionaria del Senado, conmovió al Senado al revelar que ella había violado el panel electrónico a pedido del senador Arruda, quien le señaló que «se trataba de una orden del presidente Magalhaes».

Pero, ayer Magalhaes aseguró que «nunca pedí, ni directa ni indirectamente esa lista» y atacó a la funcionaria por no haberlo consultado sobre «un asunto de tamaña importancia».

«Si yo hubiera querido la lista, se la habría pedido directamente a ella, que era mi funcionaria y me tenía respeto. Pero, yo no tenía ningún motivo para querer saber el resultado de la votación», argumentó.

Magalhaes sostuvo que «ahora no hay ningún peligro de que se sepa la verdad porque la Universidad de Campiñas acaba de determinar que el resultado de esa votación no fue adulterado y que la expulsión de Estevao fue totalmente limpia».

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