ANALISIS INTERNACIONAL

Ocho cartas sobre Elián González

Prefiero no adosarle ningún tipo de comentario. El lector juzgará. Quizá comparta mi convicción de que todo el novelón del espionaje fraguado en los últimos días persigue el objetivo de frustrar o dilatar la única solución razonable, justa y conforme al derecho internacional, que consiste en devolver el niño a su padre y a su patria. Newsweek recoge opiniones de ciudadanos norteamericanos y también de lectores de América y de Europa.

De California a Caracas

Linda M. Brown, de Los Angeles, California, señala la responsabilidad de la madre en el episodio.

«Puedo comprender –escribe– que pensara que ellos tendrían una mejor existencia en (Norte) América, pero arriesgar su vida sin el consentimiento o el conocimiento del padre y de los abuelos fue egoísta y provoca tristeza». Agrega: «Si alguien cree que los familiares del niño en Estados Unidos no están tratando de ganárselo mediante regalitos y viajes a Disney World, está desnorteado. El chico pertenece a su padre y a sus dos pares de abuelos. Es esa la gente que, para el resto de sus vidas, siempre estarán a su lado. Quizá algún día su padre y su madrastra traten de ir a (Norte) América, cuando Elián sea mayor y capaz de hablar y pensar por sí mismo».

Desde Caracas, Nelson Santos plantea lo siguiente: «Supongamos que un barco norteamericano naufraga y los niños supervivientes son tomados como rehenes por Irak. El gobierno iraquí no comparte la política y la moral de Estados Unidos, y piensa que no es conveniente que los niños vayan a escuelas donde los alumnos andan a los tiros y se drogan, y las alumnas quedan embarazadas segundos después de haber alcanzado su pubertad. ¿Se permitiría entonces que por esta diferencia de opinión robaran a nuestros hijos? ¿O se lanzaría a la mar toda la US Navy (flota de guerra norteamericana)? Los países y los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. No es una razón para separar a los hijos de sus padres. Norteamérica no tiene derecho a retener a Elián; pero si lo hace, debería aprontarse para recibir a mil millones de niños chinos: porque las niñas corren riesgo de muerte por ser mujeres y a los niños les lavan el cerebro con ideas comunistas».

De Missouri a Hungría

Desde Branson, Missouri, Donald A. Bowerman señala: «Si el padre del joven Elián se hubiera llevado al niño cuya custodia compartía con la madre y hubiera muerto en esa emergencia, la misma gente que ahora no respeta los derechos legales y morales del padre a reunirse con su hijo nos estarían inundando con fotos de la madre en lágrimas, y el niño volvería a sus brazos en pocas horas. Los derechos de los padres se toman en broma en este país (EEUU), en Cuba y en todas partes. Este país apunta el índice contra Cuba y dice que allí el niño no puede ser criado adecuadamente. ¿Dónde estaba cada uno, incluidos los llamados ‘parientes americanos’ durante los primeros 6 años de vida dle niño?».

Desde Sarospatak, Hungría, llega esta carta de Vadim Vozdvizhensky: «Es un acto de barbarie separar a los hijos de sus padres. ¿Han visto acaso pocas vidas jóvenes distorsionadas y truncadas? Dejen regresar a Elián a su casa: hace demasiado tiempo que su padre lo espera».

De Houston a San Pablo y Alemania

Esta opinión es remitida desde Houston, Texas, por DeWitt Gravink: «Un padre tiene el derecho de determinar el futuro de su hijo. Si en un caso inverso, un barco norteamericano zozobrara en las costas de Cuba y los parientes de un niño norteamericano decidieran que éste se quedara con ellos y no retornara con su padre, EEUU utilizaría la fuerza militar. La ley internacional se basa en la premisa de que ninguna nación es mejor que otra. Yo concuerdo con que el gobierno está reteniendo al niño en contra de los derechos legales de su padre. Sólo la arrogancia puede hacernos pensar que el niño deba quedarse aquí».

El juicio de Leandro Moura, de San Pablo es contundente: «El sistema judicial de Florida, el representante republicano Dan Burton y su partido arrojan vergüenza sobre Estados Unidos. ¿Qué puede ser más humano, razonable y conveniente para un niño que perdió a su madre, que ir a vivir con su padre, el cual felizmente está vivo y goza de buena salud?».

Desde Raguhn, Alemania, Marks Roberts dice: «Como norteamericano, me siento frustrado por la forma en que mi gobierno maneja este caso. Elián González estaba tratando huir de Cuba. La posición del gobierno de EEUU fue siempre la de devolver a las personas en estas condiciones a Cuba. ¿Por qué se haría una excepción con Elián? Hace un par de años, en su informe sobre el estado de la Unión, Clinton dijo: ‘Somos una nación de inmigrantes, pero también una nación de derecho’. Si nos descuidamos, terminaremos siendo una nación de excepciones».

La carta de una educadora

En USA Today, bajo el título: «Los cubanos aman a los niños», la educadora Sheri Spaine Long, Ph.D., deja el siguiente testimonio desde Birmingham, Alabama, después de haber participado en un encuentro en Cuba entre docentes de ambos países: «A pesar de las dificultades políticas y económicas, los niños que vi en Cuba reciben afecto, educación y alimento. Los educadores cubanos con los cuales me reuní admiten que su vida no es fácil, pero no advertí ninguna señala de falta de cariño hacia los niños».

Y concluye: «Devuelvan a Elián a su padre y a sus abuelos en Cuba. Después que retorne con su padre, norteamericanos y cubanos pueden esperar que sea un puente para una mejor comprensión entre ambos países».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje