La policía sofocó la rebelión carcelaria con bombas lacrimógenas

Un muerto tras violento motín en penal peruano

Los disturbios, realizados en demanda de beneficios penitenciarios y mejores condiciones carcelarias, comenzaron el lunes por la noche en los pabellones 6, 8 y 10, en cuyas azoteas se quemaron colchones, pero hasta el martes por la mañana las autoridades mantenían en reserva todo tipo de información.

Fuerzas especiales de la Policía realizaron disparos entre la noche del lunes y la mañana de ayer para disuadir a los reos, lo que, según información recogida por la emisora Radioprogramas, entre los familiares de los internos causó la muerte de uno de éstos.

Algunos internos se comunicaban ayer vía teléfono celular con sus parientes, que pernoctaron desde el lunes en las cercanías del penal, ubicado en el populoso distrito de San Juan de Lurigancho, en la periferia este de la capital peruana, a la espera de información oficial.

Finalmente, según se informó, el motín pudo ser controlado por la policía peruana luego de fuera lanzada una andanada de bombas lacrimógenas sobre el establecimiento penitenciario. La fiscal Maribel Dávila, que ingresó al penal la noche del lunes, informó que 44 de los internos que participaron en el motín se encontraban heridos, dijo la emisora Cadena Peruana de Noticias.

Precisamente, ayer por la madrugada fuerzas antimotines lograron controlar una huelga de hambre pacífica que unas 200 internas de la cárcel limeña de Santa Mónica, en el sur de la capital, realizaban desde la tarde del jueves en demanda de celeridad en sus juicios y mejores tratos, dijo Panamericana Televisión.

La huelga era acatada por la totalidad del penal –800 mujeres–, pero sólo 200 de ellas lograron permanecer en el patio principal de la cárcel. Sólo el 30 por ciento de las internas tiene sentencias.

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